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La caída de Bienvenido
March 1, 2010 | 10 Comments
La abrupta salida del Ministro de Educación, Bienvenido Argueta, tiene a mucha gente celebrando, especialmente a los críticos de los programas sociales organizados por la Primera Dama, Sandra Torres.
A mí francamente la noticia me embargó de frustración por sus implicaciones a mediano y largo plazo.
Me explico. En el plano legal, puede decirse que la Corte de Constitucionalidad protegió el derecho a la información y la fiscalización del gasto público. El mensaje para los funcionarios es que deben transparentar el uso del presupuesto, rendir cuentas y acatar las órdenes judiciales. Nadie, ni siquiera un ministro de Estado, está por encima de la ley.
Lo anterior suena muy sensato y muy acorde a los principios republicanos. De buena gana me sumaría a los aplausos si en verdad creyera que el máximo tribunal de nuestro país está comprometido con el imperio de la ley y el respeto a los preceptos de la Carta Magna, sin importar a quienes pueda afectar una sentencia adversa. Por desgracia, varias veces los magistrados de la CC han demostrado que más que deliberar sobre principios jurídicos, ellos se dedican a librar pulsos políticos.
No importa entonces la valoración jurídica de los hechos a considerar, sino la conformación de la CC: cuántos magistrados son leales a tal o cual partido o peor aún, cuántos pueden ganarse mediante eficaces métodos persuasivos.
Es posible que este fallo parezca un paso en la dirección correcta, pero no es razonable tomarse el cuento muy en serio porque al día de hoy, no existen razones de peso para esperar consistencia en la rendición de cuentas y el combate de la corrupción.
De hecho, si algo atizará este fallo de la CC es la “necesidad” del actual gobierno por colocar un cuerpo de abogados afines en las listas de las Comisiones de Postulación para las magistraturas de la 11 avenida.
A nivel político, la salida de Bienvenido Argueta tiene aún más matices.
Desde luego, implica un duro golpe para el gobierno y especialmente, para la Primera Dama, pues el ministro de educación se convirtió en una pieza valiosa. En el contexto de esa batalla que ya empezó en contra de las aspiraciones electorales de la señora Torres, la caída del ministro se traduce en una derrota para ella.
Ahora bien, si analizamos el contexto más amplio del país y de sus posibilidades de largo plazo, precisa reconocer que los constantes cambios en el Ministerio de Educación, tanto a nivel estratégico como administrativo, no auguran nada bueno.
Yo tuve oportunidad de entrevistar un par de veces al doctor Argueta y me impresionó su solidez técnica en el tema educativo. Uno podía estar de acuerdo o no con sus puntos de vista y en particular, con la posición que él libremente asumió en nombre de la Primera Dama, pero no podía regateársele que fuera un experto en el campo de la educación.
Es una lástima que haya salido así, reforzando la idea de que en Guatemala seguimos siendo incapaces de ponernos de acuerdo en los qués y los cómos y de formar un cuerpo técnico que administre el Estado, más allá de los vaivenes electorales.
Dice mucho que no podamos llegar a acuerdos mínimos en un tema como la educación, que nos debería convocar a todos. Nos vivimos rasgando las vestiduras en nombre de la necesidad de formar capital humano y educar a los niños con calidad y equidad, pero tanta habladuría no se traduce en acciones eficaces.
Cuando la UNE llegó al poder, le sobraban candidatos para el Ministerio de Comunicaciones, donde abundan los negocios que repartir, pero no tenían un cuadro sólido para ocupar el Ministerio de Educación. Tanto Ana de Molina como Bienvenido Argueta eran ajenos al partido. Y que los opositores no se solacen señalando esta carencia, porque el Patriota tampoco podía proponer un solo nombre respetable para esa posición.
¿Y qué? ¿Significa eso que no hay quien pueda pensar, organizar y gestionar la educación pública con visión de Estado? Por supuesto que no. Hay cuadros y de distintas convicciones ideológicas. Pero no están en los partidos y después de lo que pasó con Bienvenido Argueta, no veo a los partidos trabajando para convencerlos de participar.
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Estimada Dina: ¿como esta? ¿frustrada? Creo que ya somos varios, independientemente de ese sentimiento subjetivo, que humanamente es comprensible, creo que no debe ser motivo de alegria y regocijo, desde un punto de vista objetivo y constructivo, el determinar el deterioro y desgaste de la institucionalidad y del estado de derecho, por manejos, decisiones y directrices politicas pasionales desbordadas, ajenas al pensamiento sereno y reflexivo. Frustra, pues que envidiable posicion alcanzan los politicos, de propiciar y buscar el bienestar de la nacion, con objetividad en forma ajena a sus intereses partidistas y como la desperdician, eso nos habla ademas del subdesarrollo del pais, del propio subdesarrollo cultural politico y como “halar la carreta” se hace cada dia mas cuesta arriba. ¿Otro boton de muestra? Cinco ministros de gobernacion, excluyendo al extinto primer ministro, los otros tres, todos sin excepcion alguna, han salido por la puerta de atras y el nuevo, debemos continuar esperando, otorgando el beneficio de la duda. Que tristeza y que frustrante para el pais. Saludos estimada Dina.
Totalmente de acuerdo, yo no conozco al Sr. Argueta pero he escuchado muy buenos comentarios como experto en educación, lamentablemente no tomó la decisión correcta en cuanto a los límites de su “lealtad” hacia la Doña. Si hubiera salido como su antecesora tendría todavía la oportunidad en el futuro de un puesto similar y con honor; ahora su curriculum ha quedado manchado y será muy difícil tener una imagen de confianza.
Deja mucho que pensar su comentario de hoy, le pregunto: de que nos sirve que al Sr. Argueta no pueda “…regateársele que fuera un experto en el campo de la educación…”, si lo que mas necesitamos en este país, es que sean expertos pero en hacer valer y cumplir con la ley!!!.
Cualquier crédito que usted pueda darle a este Sr. Argueta, esta mas que desacreditado con el solo hecho de haberse prestado “…con la posición que él libremente asumió en nombre de la Primera Dama…”. Usted mismo lo menciona, fue una decisión libre que el Sr. Argueta tomo y las decisiones tienen consecuencias.
Pero regresando al fondo de su comentario, esa posición que usted ahora pretende defender y justificar, es la misma razón por la cual nuestro sistema educativo es un desastre, el fin nunca justifica los medios, no me diga que un supuesto experto en educación no pueda discernir que su actuar estaba en contra de la Ley. De otra manera no me extrañaría que en el futuro su próximo comentario fuese, que la acciones de Joel, que el libremente asume en nombre de quien fuera, están justificadas porque “…no podamos llegar a acuerdos mínimos en un tema como la educación…”, empecemos por exigir que las autoridades cumplan la Ley y no se preocupe porque si hay y habrán muchos que puedan pensar, organizar y gestionar la educación publica, el problema no es convencerlos de participar, el problema es de convencerlos a violar la ley!!!
Estimada Dina la felicito por su comentario, tal como ya lo indiqué en su columna de los lunes, no basta con los títulos, las maestrias o los doctorados, a la par de ellos se necesitan los valores, don bienbenido prefirió obedecer a sandrita y le valió lo ordenado por la corte.
Así es y pagó caro las consecuencias….
Así es…una mala decisión y su carrera profesional está manchada para siempre. A mí me da tristeza…no abundan los profesionales de ese nivel en el país. Una razón más para reforzar que Guatemala necesita recuperar la formación ética y ciudadana con urgencia.
Qué le voy a decir Luis… frustrante es poco. Cómo no midió Bienvenido que el responsable legal y político de lo que se le ordenaba era él y nadie más? Si la Primera Dama tiene la posición más cómoda del mundo, ella no está definida como cuentadante de asuntos de estado en la Constitución! Y qué tenía que estar haciendo este señor Velásquez robándose la gasolina de la Policía… Es que de verdad… Pero bueno, qué queda… Seguir echando pa delante aunque cueste. Saludos Luis.
a juzgar por la hoja de vida del Dr. Argueta era por a si decirlo de los mejores en el gabinete de gobierno junto al Dr. Ferrate.
es una lástima, pues posee el nivel
técnico-pedagógico para dirigir la cartera de educación, desgraciadamente lo empujaron al despeñadero…
Así es Gerson, lo empujaron sin que les importara nada. Hay que decir también que el doctor Argueta se pudo haber quitado y no lo hizo, él también se dejó empujar y no analizó la situación. Saludos cordiales.
A…su comentario y su mail son demasiado anónimos. Por esa razón no lo puse. Incluiría su comentario si se hiciera responsable de él. Saludos.