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Tres puntos sobre la transparencia
March 2, 2010 | 6 Comments
El día de hoy quiero hacer tres comentarios relacionados con la transparencia y los cambios que hemos presenciado últimamente en el gobierno.
El primero tiene que ver con la consistencia. El presidente ha destituido, en cuestión de días, a dos ministros por mal manejo de recursos. No es la primera vez que saca del gabinete a los fusibles quemados y eso es, sin duda, una buena noticia.
¿Por qué entonces no cala en la opinión pública que el actual mandatario está decidido a luchar contra la corrupción? La razón es sencilla: el esfuerzo no es creíble si no se aplica de forma constante y coherente.
El presidente dice que será “implacable” con el uso del gasto, pero llega al extremo de sacrificar a un ministro con tal de no entregar la información completa de Mi Familia Progresa, fuente de tanta suspicacia.
No conformes con ello, las cabezas de esta administración también intentan “proteger” esos datos, escudándolos en el secreto bancario. Mala táctica, que contradice un rosario de discursos pronunciados por el Ministro de Finanzas y sus segundos acerca del inminente fin de ese mismo secreto bancario, en aras de abrazar las nuevas normas internacionales de transparencia financiera, imperativas luego de la gran crisis de 2008.
A ello debemos agregar que empresarios privados del transporte, con la bendición del gobierno, se han dedicado recientemente a levantar una base de datos como nunca se ha visto en el país, sin justificación alguna.
¿En qué quedamos entonces? ¿A veces sí y a veces no? ¿Para unos sí y para otros no?
Por si fuera poco, a nadie escapa la dimensión de los asuntos que han trascendido a nivel de escándalo. ¿La pititanga roja comprada con la chequera de la vicepresidencia? Bochornoso el asunto, pero en el fondo, costó menos que las magdalenas repartidas el día de Navidad, en cajas que mostraban la foto de la pareja presidencial. ¿El negocio amañado del combustible para la Policía? Deplorable, pero no menos que la asignación incestuosa de contratos a los financistas de campaña, donde se amontonan de verdad los billetes.
El segundo punto que quiero tocar se desprende de lo anterior. Los esfuerzos por combatir la corrupción tampoco pueden fructificar si las denuncias no van acompañadas de acción penal.
Si el presidente, o un vice ministro, señalan con el dedo a un funcionario y lo acusan de delitos graves, ya sea malversación de fondos o peor aún, complicidad con escuadrones de la muerte, suponemos que existen indicios concretos para sustentar sindicaciones tan graves.
No se vale acusar de corrupción a un alto funcionario para luego enviarlo a descansar a su casa, a disfrutar los frutos de sus desmanes. Lo que corresponde es una investigación, un proceso y si cabe, una condena que busque, además de la sanción legal, recuperar el dinero mal habido.
Contra el anterior ministro de Gobernación, Salvador Gándara, se hicieron graves acusaciones. Hace más de seis meses que el hombre está en la municipalidad de Villa Nueva, sin nadie que lo estorbe o le cuente las costillas. Supongo que Raúl Velásquez se verá en ese espejo y ¡santos en paz!
En sus “Discursos sobre la primera década de Tito Livio”, Maquiavelo dedica un capítulo completo a la diferencia entre acusación y calumnia, para mostrar cuán importante es que impere la ley. Los linchamientos de opinión pública, dice el autor renacentista, llevan “a la ruina del Estado”, pues las “calumnias irritan a los ciudadanos y no castigan, y los irritados piensan en vengarse, odiando, y no temiendo, los cargos que se les hacen”.
Y aquí llegamos al último comentario del día de hoy. Los nuevos ministros son personas jóvenes, con hojas de vida limpias hasta ahora. Sus nombramientos empiezan a marcar un cambio generacional. Ojalá aprovechen la oportunidad para demostrar que es posible administrar este país de manera diferente.
El nuevo titular de Gobernación, Carlos Menocal, quizá no tiene la experiencia que desearíamos para el manejo de esa cartera, pero sí sabe encontrar corrupción. Con eso que hiciera, para evitar que se sigan robando descaradamente el dinero que debería invertirse en seguridad pública, ya sería bastante.
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guauuu interesantísima su columna, felicitaciones…
creo que el gobierno torres, nos esta llevando a la orilla del barranco con su forma “inteligente” de hacer gobierno y combatir la delincuencia y la corrupción.
yo sólo me hago una pregunta ¿porqué para inscribir a mi hermano en la escuela tenía que presentar la cédula con su respectiva fotocopia de mi madre y mi padre, pues según los maestros sin ella, no inscribian a mi hermano? tanto relajo para una inscripción que en el 2009 no tube tanta complicación para inscribirlo, ¿por qué? ¿…? estará pasando lo mismo que con SIGA, mmm
para que quieren los datos, en todo caso existe el INE y los censos!!!
habra que ver que pasa en 2011.
excelente columna!!
Una pregunta: Si saliera a luz pública la danza de millones cubierta bajo las alas de la gallinita de oro (sandra), como reaccionaría el presi.
Bienvenida nuevamente, por un momento pense que se habia retirado…..pero que bueno que no…..hay que seguir con la necedad de hacer el bien Dina…….Me gusta cuando en sus columnas trata de analizar la situacion…..pienso que esto es lo que falta hoy en dia….o no lo quieren hacer…….lo que concluyo a esto preeliminarmente es que el presidente esta tratando de mostrar cambios…por que??? surgimiento de etica??? o miedo??? creo que es mas lo segundo….es como empezar a entregar a todos…antes que el….
Muy objetivos y oportunos sus tres puntos. Saludos cordiales,
Javier,
Pues como que unos tienen permiso de portarse mal y otros no! No, no me he retirado. Lo que pasó es que hackearon el blog y lo sacaron del aire, pero ya estamos de vuelta. Saludos cordiales. Dina
Gracias por su comentario Gerson. Ahora ya le pusieron freno al levantamiento de datos a través del transurbano. De verdad que algunas de estas cosas no tienen justificación y uno se pregunta qué piensan hacer con esa info. Nada bueno, si me pregunta a mí. Saludos cordiales. Dina