Mar
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Entre nosotras
March 7, 2010 | 38 Comments
Llegué de buen humor a la clínica del ginecólogo. Tenía unos tres meses de embarazo y cosa rara y prodigiosa, no había sufrido de náuseas ni de mareos ni de ataques súbitos de sueño incontrolable. Estaba feliz, llena de energía y anticipación, a la espera de ese aleteo líquido de renacuajo, de pececito dorado, que tenía que sentir en el vientre de un momento a otro.
Recuerdo que llevaba ese día una falda de mariposas horrible –demasiado primaveral para mi gusto– pero ya mi ropa no me quedaba y la de maternidad, recién bajada de un cajón, resultaba demasiado grande.
Entré al baño y me coloqué la bata mientras Jorge, mi doctor de muchos años, conversaba al otro lado de la puerta. Después de pesarme y poner el grito en el cielo por las libras que había aumentado, me subí a la camilla, platicando hasta por los codos.
Mientras la pantalla del ultrasonido se encendía, nos pusimos a bromear sobre los nombres del futuro miembro de la familia (mis amigos dicen que se debe proteger a los inocentes de mis propuestas de origen literario). Estaba riéndome de mis ocurrencias, cuando de pronto ví a Jorge y la risa se me murió en la boca junto con las palabras. Nunca le había visto una expresión igual.
-No encuentro el foco, me dijo con el ceño fruncido.
Nos quedamos callados los dos, esperando que el latido del corazoncito de mi bebé apareciera de repente, que estuviera escondido, pero no se escuchó nada más: sólo el ruido de la máquina.
Yo soy muy llorona para las películas, los poemas y las cosas que le pasan a los demás. Esa vez, Jorge me decía “llore, le va a caer bien”, pero yo no podía emitir sonido, menos llorar. Sentía en el pecho un dolor tan grande, tan intenso, que me oprimía los pulmones, como si me hubieran acuchillado.
El doctor tuvo que llamar a mi esposo para pedirle que llegara a la clínica Y Juan Carlos tuvo que llamar al día siguiente a mi mamá y a la suya, porque yo era incapaz de verbalizar lo que acaba de pasarnos, de darle realidad, de decir “perdí a mi bebé” y aceptarlo.
No me quedó más remedio casi una semana después: estaba entrando a mi habitación cuando sentí una punzada horrible en la espalda y quedé parada en medio de un charco de sangre.
Nunca me he sentido tan desamparada y triste como cuando iba acostada en la ambulancia de Alerta Médica, escuchando la sirena que se abría paso entre el tráfico para llevarme al hospital. Y nunca me he sentido tan reconfortada como cuando se abrieron las puertas de metal y ví a mi mamá y a mi hermana, listas para acompañarme por los corredores de la emergencia.
Yo rara vez hablo de esto, pero sucedió un ocho de marzo hace cinco años y siempre pensé que cuando estuviera lista, valdría la pena escribir al respecto. En especial, porque cuando una pierde un bebé, se entera de la enorme cantidad de mujeres que han pasado por esa experiencia y que llevan, calladas, esa cicatriz por dentro.
Ahora me acabo de enterar que desde el inicio de la gestación, se forjan vínculos de apego entre la madre y su bebé. Debe ser por ello que los abortos –horrible palabra—para los que no suele haber ni luto, ni ceremonia, ni condolencias, nos dejan el corazón cubierto de escarcha por semanas y hasta por meses.
Las mujeres somos las fuertes de la especie porque damos la vida, pero seguro también porque sabemos lo que duele perderla. Y a pesar de los avances de la ciencia y los brotes verdes en los indicadores de desarrollo, ese es un lazo vital, casi de sangre, que compartimos a través de las generaciones y las fronteras.
Hablamos de nuestros partos como de grandes victorias, pero guardamos silencio de los que no dieron fruto. Hoy quiero abrazarlas también por esas vidas que no fueron, las que perdimos, que también nos hacen lo que hoy somos, que quisimos y recordamos. En especial a las tantas de ustedes, a Pauli, a Gaby, a la Eu, a Claudia, a Sonia, a Olimpia (+) que saben de lo que estoy hablando. ¡ Vivan las mujeres!
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Dios bendiga a los seres dadores de vida, las mujeres… no solo llevan nueve meses en el vientre a sus crias, las paren con dolor y más significativo aún, nos crían durante tantos años, aún siendo viejos, nosotros, esas mujeres estan para apoyarnos; para darnos una palabra de aliento; para tendernos una mano, esa misma que nos arrullo de niños, que nos dió de comer, con la misma que también corrigio nuestros errores. Con esas manos que an labrado la tierra, que a cortado café, degranado maíz, con la cual teje, hace pan, el desayuno, el almuerzo, la cena, con las que tortea, con esas mismas manos que trabajan arduamente para el sosten de sus hijos.
Seres hermosos que aún en silencio han demostrado su capacidad de sobresalir, de afrontar los retos y los problemas y salir invictas. un fuerte abrazo en el Dia Intenacional de la Mujer!!!!
Dios las bendiga siempre…
un fuerte abrazo a ud. Dina!!!!
hermoso y conmovedor artículo.
Querida Dina:
Acabo de regresar de nuestra linda Antigua Guatemala porque mi bella familia me invitó a celebrar mi cumpleaños hoy. Leo tu columna y sentí una profunda conmoción por tu pérdida. Claro, hice una relación por los acontecimientos de estos días en mi vida porque mis dos hijos nacieron en este mes y también reflexioné que en la vida tenemos momentos de alegría y otros de profunda tristeza, como el que te tocó vivir. Pienso que es uno de los dolores más intensos que una mujer puede sufrir: perder a un hijo. Pero tu eres una mujer dotada de muchas virtudes y cualidades, una de ellas es la fortaleza que te caracteriza. Yo te abrazo desde mi corazón de madre. Dios te bendiga
Aunque entre los seres humanos debe existir respeto entre todos, hay un respeto especial hacia las mujeres que debe mantenerse siempre; y es que sin ellas ninguno estaria aqui…son la belleza de este mundo, esa flor delicada que adorna los sinsavores de la vida….y que hace que el paso por este mundo sea soportable….ASI QUE FELICIDADES A UDS…POR SER MUJERES!!! SE LO HAN GANADO!!!!
Dina, con todo mi corazon, las amamos, la bendecimos, las queremos: vivan las mujeres!!! nuestras divinas mujeres!!!especialmente usted nuestra querida Dina!!! Felicitaciones a Juan Carlos por tenerla a usted como compañera de su vida. Con todo cariño y respeto,
Mi admiración y respeto
Me uno al sentimiento muy elocuentemente expresado por los que aqui escriben.
Felicitaciones a todas las mujeres del mundo!
Hoy… y siempre.
Saludos Dina… desde Ottawa.
Dina,
Wow!! Me emocionaste un montón… Me identifiqué mucho contigo porque yo también perdí un bebé… y aunque estoy bendecida con tres hijas, sé exactamente lo que se siente y cómo uno se siente… Gracias por recordarnos que la importancia de hablar de nuestras victorias y de nuestras pérdidas y derrotas; pero sobre todo de siempre defender la vida porque sabemos lo maravillosa que es. Y especialmente lo maravilloso que es llevar otra vida dentro de uno.
Feliz día para tí también!! Un abrazo,
Claudia
Gracias por compartir esta experiencia tan personal con nosotros.
Admiro a mi genero por personas como usted, como Norma Cruz, Rigoberta Menchú, Nineth Montenegro, Yara Argueta, y muchas más. Pero tambien, admiro a mi genero por todas las madres que se levantan a las cuatro de la mañana a vender jugo de naranja, a las que se quiebran la espalda lavando ropa ajena, a las que ponen un puesto de comida en cualquier esquina, para llevarles comida a sus hijos. Admiro tambien a las madres que en sus arrugas llevan sabiduria y años de trabajo.
Un abrazo, Dina!!!!!
Dina,
Gracias por compartir este testimonio. Es un homenaje a quienes, como tú bien dices, son las fuertes de la especie. Seguramente conoces el poema de Gioconda Belli que incluyo a continuación; desde que lo leí por primera vez me impactó mucho:
Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.
… Yo también perdí a un bebé y así como usted me dolió muchìsimo. Tambièn me sirvió mucho escribir sobre ello.
Gracias por compartir su experiencia.
Dina:
Felicitaciones por su actitud y por habernos dado a conocer a sus lectores esos momentos de su vida, aunque hayan sido muy dolorosos, ustedes (con su esposo)supieron pasarlos de uns manera cristiana y por ese comentario en el que menciona el aborto, me da la idea de lo gran mujer que es usted, repito FELICITACIONES.-
Hablando de abortos, tengo la idea que si todas las personas que promueven y están a favor del aborto, ellas hubieran sido abortadas en su momento, actualmente no hubieran problemas en ese sentido.-
Gracias Rubén, lo superamos con fe en Dios y paciencia. Felicidades a las mujeres de su vida también.
Así es Andrea, a todas nos duele y por alguna razón es muy difícil hablar de ello. De otras experiencias dolorosas se habla más fácilmente, de ésta no. Gracias por su respuesta.
Gracias por transcribir este poema de una de las mejores escritoras que ha tenido Centroamérica, hija de Nicaragua como Rubén Darío. Saludos José Miguel. Dina
Gracias Sonia. Así es, las mujeres ponen su admirable esfuerzo en todo lo que emprenden y de verdad que engrandecen al país hasta con los gestos más pequeños que hacen con tanto amor. Saludos y felicidades a usted también.
Gracias Claudia. Yo también tengo dos hijos y perdí a la tercera (era niña). Pero aunque uno tenga otros hijos, el que se pierde es irremplazable. Cada vida humana es así de preciosa: única, insustituible. Saludos, gracias por compartir a tí también y felicidades. Dina
Gracias Hugo y felicidades a usted y a las mujeres que le rodean y forman parte de su vida.
Gracias Otto, saludos a usted también.
Gracias Ana Leticia. En efecto, ese fue el día más triste que me ha tocado hasta ahora. Calcula que para que yo, que soy re parlanchina, me haya quedado casi muda varios días, es que de verdad…estaba partida. Pero Dios y el tiempo todo lo componen y con el apoyo de mi esposo y el cariño de mis otros dos chiquitos, salí adelante. Te mando otro abrazo yo a tí y felicidades por tu cumpleaños y los de tus hijos, todos del mes de la Mujer!
Gracias por estar siempre pendiente Luis! Felicitaciones a las mujeres de su vida, por favor me las abraza mucho el día de hoy y siempre.
Javier, gracias por su comentario y saludos a usted también.
Gerson, qué buen texto el que escribió usted! Lo felicito! Un saludo especial para usted y para sus mujeres. Saludos.
Estimada Dina,
Sigo tu blog desde hace mucho tiempo y me gustaría intercambiar links contigo.
Actualmente administro el Blog Capitalismo del Centro en que trabajo como Director y también publico artículos en el blog personal Homo Homini Lupus. Estas son las direcciones:
http://homohominilupus.wordpress.com
y
http://centrodecapitalismo.wordpress.com
Saludos,
Guillermo Pineda
Dina usted me conmovió con su columna el día de hoy, la felicito por su valentía al hablar de esto, porque es como usted dice una cicatriz en el alma, pero que, por lo menos en mi caso, me hizo más fuerte, yo gané 2 angelitos en el cielo porque mi pérdida fue de gemelos, tenían 14 semanas, pero he aprendido a vivir con ello luego de 9 años, Dios no me ha concedido la dicha de ser madre todavía, pero también me ha enseñado el valor de la vida, el amor de mi esposo y mi familia, y sobre todo el agradecer lo pequeño que tiene cada día. Felicidades en este día de la mujer! Un abrazo.
eres de verdad una dulzura por contestarme, casi siempre te veo a las 8:45. un abrazo
Mi querida Dina: tenga la plena seguridad, que a las mujeres de mi vida, las abrazo todos los dias con mi corazon, aunque por trabajo a veces no este cerca de ellas, mi madre, mi hermana, mis hijas, mis nietas y mi actual pareja (mi divina negrita), mis amigas que las cuento con los dedos de la mano (y aun me sobran un par de dedos). Gracias mi estimada Dina por sus palabras. A ellas y todas ustedes, hoy y por siempre: QUE VIVAN LAS DIVINAS MUJERES!!! POR ELLAS VIVIMOS!!!
Gracias. . .
Dina, acabo de leer su columna y por un momento pude imaginar el dolor terrible que tuvo que pasar. Tengo dos hijas, la más pequeña casi se me muere en el vientre. Se le estaba acabando el líquido amniótico y ella no crecía -según el ginecólogo el estrés de mi trabajo competía con ella por los recursos, imagínese- y recuerdo que recosté mi cabeza sobre la mesa, muda de angustia y por dentro rogándole a Dios que me la dejara, dispuesta a hacer lo que fuera, a permanecer inmóvil el tiempo que fuera, con tal de que no se me desprendiera mi Marcela de las entrañas. Esa angustia me permite tan sólo imaginar lo que pasa en el corazón de una mujer cuando pierde un hijo. Lo siento mucho, Dina, de verdad.
Asi es Alicia, es muy duro y Dios tiene sus razones que nosotros no entendemos. Qué bueno que haya tenido a Marcela! Con mi segundo también tuve problemas pero ese niño sí que estaba destinado a nacer. En fin, le deseo lo mejor. Saludos cordiales.
De nada. Saludos.
María Martha, qué lo siento por sus gemelitos. Me alegro que siga teniendo paciencia y fe en Dios, que es lo único capaz de sostenernos en pruebas tan duras. Felicidades a usted también y un abrazo fuerte.
Me toca muy hondo su relato, gracias por inspirar el alma con sus palabras y dar esa libertad para que otras personas compartan el dolor!! felicidades la admiro!
Gracias Elizabeth por leer y compartir su comentario. Slds.
Estimado Guillermo,
Gracias por tu nota. Cómo se hace eso de intercambiar links? Yo soy medio analfabeta en esto, escribo mi nota, la cuelgo y ya. Qué necesitas que yo haga? Slds,
Estimada Dina, gracias por compartir su relato con nosotros, es conmovedor, se podría decir que para un hombre es difícil entender una situación como esa, pero creáme que no. Desde el embarazo se crea un vínculo muy especial entre un niño y su madre. Yo tengo la dicha de ser padre y en verdad creo que las mujeres son bendecidas, que Dios la cuide mucho y de nuevo gracias.
Gracias Italo, lo mejor para usted también. Saludos cordiales.
Hola estimada Dina. Creame que se muy bien lo que es perder un hijo. Ya pase en dos oportunidades por este lamentable suceso. Nadie que no lo ha vivido puede comprender el dolor que se siente al haber perdido un pedaso de su vida, el mas valioso. Mi esposa sufrió profundamente y hasta la fecha no se ha recuperado,por eso la considero a usted y aunque es algo que nunca olvidará, trate de convertir ese recuerdo en algo muy lindo que debe guardar en su corazón por siempre. Reciba un Abrazo de mi parte y siga siendo la mujer que hasta la fecha conocemos a través de sus columnas, fuerte y conbativa.
Lo lamento mucho Leonardo, es muy triste. Pidámosle a Dios que le de consuelo a su esposa. Saludos cordiales. Dina