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La extradición de Portillo
March 21, 2010 | 9 Comments
Las fotos de Alfonso Portillo en las portadas de prensa valen millones de palabras. En una de ellas, el ex presidente se sostiene la frente, con los ojos vidriosos, cuajados de lágrimas. En otra, camina en un pasillo de tribunales con el gesto compungido: lleva los hombros gachos, derrotados, la vista fija en el suelo, y la boca apretada, como si estuviera a punto de estallar en llanto. Los guardias a su alrededor, que sin duda ya son sus amigos, lucen igualmente tristes.
Hace diez años, Portillo estaba en la cima del poder. Hoy está obligado a rendir cuentas.
¿Y qué ha cambiado en Guatemala? Todo o nada: depende de nosotros.
Hay quienes ven con mucho optimismo “los golpes” que se han dado a las mafias en tiempos recientes.
Portillo, una de las cabezas visibles de un gobierno donde abundó la corrupción más burda (no la sofisticada, que se esconde en sociedades anónimas y contratos inescrutables), está en la cárcel, a la espera de una extradición a los Estados Unidos, junto con una gavilla de funcionarios que bien pueden conformar una junta de gabinete.
Otras personas, entre las cuales me incluyo, vemos el proceso con más escepticismo.
Ante todo, porque no surge de un clamor local y de la aplicación rigurosa de la ley por parte de instituciones fuertes y disciplinadas. Aquí estamos en presencia de un caso de “excepcionalidad” gestado desde afuera y llevado a término con presión igualmente externa.
Si imperaran en el país condiciones “normales”, Portillo estaría risa y risa en su hacienda de Zacapa, trabajando con Mario Estrada en la construcción de un partido político que les permitiera regresar al poder: sino al Palacio, por lo menos a gozar de cuotas importantes del presupuesto.
Otros personajes relevantes que tienen con nuestro país deudas iguales o mayores que el famoso Pollo Ronco andan pavoneándose por las calles, vitoreados en fiestas de etiqueta y campos de golf, libres para hacer negocios con quien les dé la gana, para ser tratados a cuerpo de rey en cualquier banco en Miami o para tomarse una foto con Mickey Mouse.
No debemos perder de vista que el ex presidente Portillo está hoy encarcelado gracias a dos puyas poderosas: la fiscalía de Nueva York que solicitó su extradición y la Cicig, que acicateó su captura. De no ser por ellas, el hombre seguiría tan fresco como siempre o cuando menos, habría logrado esconderse en alguna playa del Caribe para gozar de un exilio sin sobresaltos.
En este caso en particular, las fuerzas externas ya han cumplido su parte. Ahora toca que los locales asumamos nuestra responsabilidad. Esa tarea no se circunscribe sólo a dar correctamente los pasos que siguen en el proceso del ex presidente del FRG y su séquito.
Hace quince años, se apresó con gran alharaca a Alfredo Moreno, acusado de dirigir las redes de contrabando en el país. Se batieron con gran fuerza los tambores, pero no se enjuició a los verdaderos cabecillas de estas mafias ni se desmanteló la estructura burocrática y legal que ha permitido que éstas florezcan hasta el día de hoy.
Con Portillo puede suceder casi lo mismo. Y digo casi, porque sí hay una variable distinta, capaz de detonar un desenlace más favorable: la extradición en si misma. Ya en Estados Unidos, el ex mandatario podría decidir tomar el camino de su amigo José Armando Llort, alojarse en un chalet de Coral Gables y hacer honor al Cartel de los Sapos.
Ahora bien, que en Guatemala veamos cambios sustantivos y perdurables en el combate a la corrupción y a la impunidad, depende de la voluntad política de las elites locales y de la masa crítica que pueda hacer la ciudadanía en esa dirección. La clave está en renunciar a ese sistema donde el poder político (y el presupuesto) son un botín a repartir entre los amiguetes y donde la ley es una culebra que en estado natural sólo muerde a los descalzos, que se puede amaestrar para atacar a quien yo quiera, cuando quiera, y que desde luego se mata de un tajo cuando me enseña los colmillos a mí o a los de mi combo.
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En todo caso lo que hay que preguntarse es por qué esas fuerzas externas estan logrando su cometido y por qué solo actuan en el caso Portillo. A mí todo esto me deja más triste que alegre, es decir, las fotos son para alegrarse despues de que alguien como Portillo se burlase de nosotros con tanta desfachatez, pero me pone triste porque todo parece indicar que en este pais la justicia funciona movida desde afuera y permitida desde adentro por quienes ostentan el poder real. Todo parece ser un vil y cruel revanchismo antes que justicia. Triste, muy triste.
¿Como es que dicen los apreciables actores zacapanecos “Los 3 Huitecos” (si son ellos ¿verdad?) “…..Ay Dio miooooo….”, creo mi amiga Dina, que de cualquier manera, este caso va a marcar un parte aguas, un antes y un despues de que se fuera al bote este señor y las cosas cambien en algo relativamente positivo, o bien, un antes y un despues que este señor se fue al “calamaco” y las cosas no cambiaron para nada y todo sigue igual. Ese es el reto, pronosticar sobre que realmente va a suceder, si lo eximen por el caso local, para poderlo entregar mas corriendo que andando a los USA, o si, con el mismo fin, si lo condenan aca, pero le suspenden o le conmutan la pena (el no pagaria propiamente por su voluntad, pero otro puede pagar en su nombre), asi lo mandan para los States. Porque tomemos en cuenta que de hecho y de palabra, el ya acepto que efectivamente se metio a la bolsa un dinero que no era de el (lo dijo de viva voz, en otros terminos, pero que eso significa que si lo hizo). En fin……..!hagamos cada quien nuestras apuestas! A ver que chibolita es la premiada……..
me borró mi comentario? estoy sorprendidisimo! pero bueno… que mal! que mal! Suerte!
Hola Dina, si el ex presidente Portillo robò o no no es el dilema, està claro que asì fue, pero y los demàs què?, esos q dice usted de los campos de golf, los que tienen muchas y buenas relaciones q les cuidan las espaldas, serà que esos tambièn seràn juzgados? Esperamos castigo pero para todos.
Perdone Engler, ahí estaba el comentario…. No lo había incluido porque no había actualizado el blog. Ahora ya lo puede ver. Saludos.
Asi es Mariela, la ley debe aplicarse siempre y por igual. Saludos.
Estimado don Engler: Por favor no sea tan sensible. Jamas esperemos que nuestra estimada Dina, borre uno de nuestros comentarios, por supuesto si como usted y como yo, somos comedidos y “considerados” con nuestras expresiones. Saludos
Quiero comentar acerca de la Extradición del ex-presidente Alfonso Portillo, pero antes quiero expresar algo: Libertarios o socialistas, empresarios u obreros, creo que todos debemos ser constitucionalistas, y debemos creer en el imperio de la ley. Creo que antes que nada, ese es el rumbo -la Constitución-, aunque no todo ni a todos nos guste; creo no debemos a permitirnos perder el rumbo, y al final acabar gobernados por completo por los vientos de la opinión pública. Debemos equilibrar el idealismo y el realismo, para distinguir entre lo que puede y lo que no puede ponerse en entredicho, para admitir la posibilidad de que podemos estar equivocados, por mucho que creamos lo contrario. No podemos seguir tratando los hechos sin rigurosidad. Todos tenemos derecho a tener nuestra propia opinión, pero no tenemos derecho a tener nuestros propios hechos.
Cito a Dante: “…necio es entre los necios el que sin distinción afirma o niega;…”, y lo cito principalmente para mí, porque creo haber reflexionado lo suficiente -eso espero- antes de decir lo que voy a decir, y espero que lo que voy a decir no sea producto de “la insensatez de la juventud” aunque ya no soy tan joven, acabo de cumplir 28.
Bueno, al grano entonces:
Creo que un error, y un muy grande error, esperar que extraditen a Portillo. Aclaro que no me beneficié de ese gobierno, ni nadie de mi familia. Mi opinión se basa sencilla pero poderosamente, en la Constitución de Guatemala; porque creo que la Constitución es el único camino a seguir, por lo menos mientras no tengamos otra. Y esa Constitución establece principios fundamentales que se deben respetar, principios que son también derechos, y a la vez, garantías. Y dice la Constitución que Guatemala no extraditará pasivamente a guatemaltecos, con excepción de quienes estén vinculados con delitos contra la humanidad o contra el derecho internacional. Dice también la Constitución, que la ley no tiene efecto retroactivo, salvo el caso de que beneficie al reo.
Sabiendo lo anterior, veamos lo siguiente: Portillo es acusado del delito de lavado o conspiración para el lavado de dinero; dicho delito fue creado por el Congreso durante el gobierno del FRG, específicamente en 2001. Y supuestamente, el delito lo cometió en 1999 y en 2000. Entonces, la creación del delito es posterior a su perpetración; nos guste o no, no era delito lavar dinero antes del 2001. Por esa razón, no se puede perseguir ni acusar ni condenar a una persona, por una acción que cometió cuando dicha acción no era considerada delito. Aparte que dicho delito no es considerado como de lesa humanidad ni contra el derecho internacional. De esa cuenta, conforme a la Constitución, no procede la extradición por las 2 razones expresadas.
Respecto al Derecho Internacional concerniente a este paradigmático caso, veamos lo siguiente: la extradición se basa en los siguientes instrumentos: 1) tratado de extradición Guate-USA de 1903; 2) convención complementaria de 1940; 3) Convención de Viena sobre tratados; 4) Convención contra la Corrupción de Naciones Unidas de 2003.
Un previo: la solicitud de extradición de USA, cita erróneamente la Convención contra la Corrupción de 2008, la cual no existe, porque la que sí existe es de fecha 2003; los tribunales no puede corregir de oficio, dada su posición neutral que los obliga a ser imparciales. Esto, para un necio, podría ser discutible, así que ahí dejémoslo.
Lo que es indiscutible es que la Convención contra la corrupción, establece como obligación para las partes que la acepten, el deber de informar al secretario general de las Naciones Unidas, sobre si consideran o no, dicha convención (contra la corrupción), como la base jurídica de la cooperación en materia de extradición. Es decir, en el caso de Portillo, Estados Unidos debió informar al secretario general sobre si consideraba la Convención contra la corrupción, como su base en materia de extradición, o no. Y al no hacerlo, DEBE SUPEDITARSE A LO DISPUESTO EN LOS TRATADOS ANTERIORES, es decir, al de 1903 complementado con el de 1940, y en esos tratados no se contempló el delito de lavado de dinero, por no existir; y, por si fuera poco, suponiendo que Estados Unidos hubiera cumplido con informar si la Convención contra la corrupción era su base en materia de extradición, la misma no sería aplicable porque, tomando en cuenta las fechas en que se cometieron los supuestos delitos, la convención es posterior, entonces la irretroactividad la invalida. Aunado a lo anterior, repito, la Constitución prohíbe la extradición de guatemaltecos, salvo por delitos de lesa humanidad o contra el derecho internacional.
Esos son los hechos, creo yo. No quiero parecer arrogante, pero creo tener la razón en esto, claro que sólo desde un punto de vista estrictamente jurídico, y claro que podría cambiar de opinión, si cambian los hechos. O si convincentemente alguien me demuestra lo contrario.
Dina: lo dejo al final, pero reconozco que lo debí haber dicho al principio, porque creo que es lo más importante: realmente creo que es usted una periodista única en éste país. Tiene la admirable capacidad de expresar su opinión dentro de un marco de respeto, creo que es objetiva. Casi nadie lo es. De veras la respeto. Estoy algo sentimental porque me enteré que acaba de fallecer en un hecho de tránsito un antiguo compañero de trabajo, lo que me hace recordar que debemos expresar lo que pensamos cada vez que se pueda. Saludos.
Espero no haber escrito muy enredado.
David, Qué lamento lo de su compañero de trabajo, mi sentido pésame. El asunto de la extradición será un largo debate. En Colombia provocó un cambio constitucional y luego el zafarrancho que todos conocemos y que asoló a ese país con una ola espantosa de violencia a mediados de los noventa, pero que al fin también permitió ir cercando a los carteles. Saludos cordiales y gracias por su opinión.