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Unos sí, otros no
March 23, 2010 | 11 Comments
El gobierno de la Une está sufriendo los dolores de cabeza, de muela y de nervio ciático que provoca auspiciar la inconsistencia y la desigualdad ante la ley.
Los directivos del actual gabinete no son los primeros que incurren en ese vicio tan guatemalteco que consiste en mimar a los compadres, amigos y dilectos financistas de campañas políticas con toda suerte de golosinas (de esas que caen de la piñata del presupuesto) mientras que se reparte chicote de puro cuero tronador entre los rivales y los opositores.
El descontento con los privilegios otorgados a los empresarios del nuevo sistema Transurbano subieron de temperatura desde el lunes en la madrugada, cuando los transportistas extraurbanos, y en especial los de las rutas cortas de los municipios aledaños a la capital, bloquearon las principales calles y se dedicaron a hacer bochinche.
Ya lo he dicho en otras ocasiones y lo vuelvo a repetir: aquí todos tenemos derecho a protestar y a exigir que se respeten nuestros derechos, pero no se vale hacerlo a costa de fregar a los demás y en especial, de arruinarle el día de trabajo a tanta persona que se parte la espalda para ganarse la vida de manera honesta.
Hecha esta aclaración, vale decir que los transportistas extra urbanos tienen razón de sentirse perjudicados. En tanto a sus colegas capitalinos los benefician con inagotables subsidios, les donan 35 millones de relucientes dólares para adquirir un sistema de prepago y les conceden exoneraciones de impuestos que ahora podrían incluir hasta el IVA y el ISR de por vida, a los extraurbanos a duras penas los auxilian con un escueto saludo en el Congreso.
Todos comprendemos que ningún gobierno puede –ni debe— creerse las cuentas de Olancho para repartir favores a diestra y siniestra, como si fuera una gallina de los huevos de oro. Menos un gobierno como el de Guatemala, que más parece una pobre ponedora raquítica, sobreviviente de las sietes plagas de Egipto, la gripe aviar y el famoso “accidente” que diezma de plumíferos a los patios rurales.
Por otra parte, sabemos que la búsqueda de soluciones en pos del bien común suelen dejar en el camino víctimas colaterales. En algunos casos, no queda más que compensarlas y ello debería hacerse de manera justa y correcta, porque cualquier día le toca a uno el papel de sacrificado en medio de algún proyecto urbanístico o de desarrollo.
Fuera de las indemnizaciones que a veces resultan inexorables, el camino para realizar este tipo de obras de beneficio común se allanaría bastante con sólo transparentar los procesos y ofrecer igualdad de oportunidades.
En el caso del Transurbano, o como dicen por ahí “el trance urbano”, una de las sombras que enturbia ahora el negocio es la forma amañada en que se “licitó”, un 23 de diciembre y con especificaciones que llevaban la dedicatoria claramente impresa, pues sólo se permitía concursar a las empresas domiciliadas en la capital.
Como dicen en Estados Unidos, con ello se añadió insulto al perjuicio. A nadie le extraña entonces que los transportistas de rutas cortas, quienes perciben que la intención de los empresarios del Transurbano es sacarlos del mercado, ahora estén agarrándose de donde puedan para entrar en la jugada.
A estas horas, todavía no se sabe si van a lograr colarse por la puerta trasera, pero lo que sí quedó claro es que el gobierno tampoco trata de forma equitativa a quienes se lanzan a protestar a la calle.
La fuerza pública actuó el lunes para obligar a los transportistas a despejar la vía pública y permitir que la gente se movilizara con libertad, como lo garantiza la Constitución. Llama la atención que hace unas pocas semanas, cuando el sindicato de maestros decidió paralizar al país en demanda de un aumento salarial, las fuerzas de seguridad no se hicieron vistas ni aparecidas.
Por toda explicación, qué le queda, el actual ministro del interior, Carlos Menocal, dijo que él sólo podía responder por su gestión, no por la de su antecesor.
Luego de este agitado inicio de verano, sólo cabe rogar que en algún momento empecemos a buscar soluciones de largo plazo para esos problemas de fondo que detonan turbas y bochinches. Para lograrlo, sería bueno que aplicáramos con disciplina principios rectores tan sabios como la consistencia y la igualdad ante la ley.
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LO mismo pasa con la justicia,, solo algunos les llega,, y es al mas fregado
saludos
Ay mi querida Dina! Por donde empezamos? Por el final de su atinado escrito; si!! Como se van a meter a fastidiar al angelito de don Jodiel Hacelohuevo, si es “de los nuestros”, acaso no esta patrocinado por “el primer cuñado real de la nacion” (o lo que sea, da lo mismo, coyote de la santa familia que progresa). Como decia el dilecto “fugado” exministro de gobernacion, las huestes de Jodiel eran “comedidas”, pues permitian el paso cada media hora. Solo que le falto aclarar, que era el paso de las moscas, pues a el por supuesto no le toco hacer una su colita de unas tres a cuatro horas. Que repita!! que repita!! don Jodiel a ver si es cierto que ahora “no permitiran que se transgreda la ley”. Que pena y que verguenza, por cierto, como dice Zapeta Libertopolis, como su carro, el suyo y el mio, son nuestros medios de transporte para trabajar, pues hagamos nuestra colita para pedir nuestras exoneraciones de impuestos, nuestros subsidios. Que viva la musica de la democracia!!! Ay Dio miooooo!! Que catarsis escribir con usted!!!
Es muy cierto Dina: La ley debe ser pareja sin distingos de ningula clase. La moda ahora es bloquear las calles, los caminos Etc. esta es la nueva ley, el principio de esta ley es solo así nos atenderán, hagámolo y que nos importan los derechos de los demas. Los perjuicios económicos de cada bloqueo son incalculables, de por si vivimos en un caos diario y con esta medidas nuestro diario vivir se vuelve insoportable. El mal ejemplo se predica a diario y peor aun que el señor presidente les diga hicieron bien señores maestros en bloquear las calles, lograron su objetivo, los felicito. El mismo presidente se pasó la ley, ya sabe donde.
bueno, por que será que no me sorprende… es lo cotidiano, las cosas aquí se resuelven como en la selva, a los gritos y puños de tarzán.
Por otro lado, mi abuelita dice: o todos hijos o todos entenados, no se puede tener consideraciones con un grupo y con el otro no… aúnque es lo común de Guate, los grupos de poder, los burócratas , todos los que tienen como; obtienen toda clase de privilegios. ojalá y pronto nos pongamos todos a trabajar para que esto no continúe… muy buena columna!!!
En efecto, es difícil imaginarse el razonamiento de estos señores: voy a exigir mis derechos (o privilegios), con acciones que violan los derechos (esenciales, sagrados, auténticos, constitucionalmente garantizados) de todos los demás.
Tampoco entiendo a la “actoridad”. Los bloqueos inician de madrugada, y los antimotines entran en acción a las 8:30, ya cuando el caos es absoluto.
Dina, no entiendo lo del “…famoso “accidente” que diezma de plumíferos…” ¿Me desemburra?
Hola Mark. No es que usted sea “burro”, es que yo realmente no pensé que la mayoría de mis lectores no han vivido en el campo en Guatemala. Vea, los campesinos siempre se quejan de “el accidente”, que es una plaga que ataca a las aves de corral. Cuando hay epidemia, siempre le echan la culpa al “accidente”. Gracias por leer y saludos cordiales.
Dina
Gracias Gerson. La sabiduría de las abuelitas hay que tenerla en cuenta! Saludos!
Así es Juan. Gustavo Porras escribió una muy buena columna al respecto en El Siglo XXI sobre ese tema. Refleja el mismo sentimiento de frustración que usted. Saludos cordiales.
Así es José Manuel, la ley y la justicia aquí no son bienes públicos, sino que están reservados sólo para algunos. Saludos.
Luis, Gracias siempre por sus comentarios. Saludos veraniegos!
respecto a lo del “acciente”, en nuestra aldea le llamamos “acidente” y es cuando a las gallinas les da “gripe” o como decimos “soque” por el sonido que los animales hacen al estornudar…