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El desafío del bikini
March 30, 2010 | 13 Comments
No llegué al gimnasio por mi propia decisión, me obligó una falla mecánica. Mi máquina elíptica se arruinó después de un lustro de intachable servicio y las ofertas del gimnasio que está a la vuelta de mi casa acabaron por seducirme.
Estaba firmando mi contrato sobre el mostrador cuando supe que no era el mejor momento para empezar. En ese momento se apareció un tipo enfurecido a cancelar su membresía. “Me tomó media hora encontrar parqueo”, le reclamó a la señorita mientras llenaba su último cheque. “Yo no me puedo dar el lujo de perder el tiempo”. La encargada intentó disuadirlo. “Así es siempre a principio de año pero después de semana santa la gente ya no regresa”, argumentó.
Cierto, pensé. La última vez que yo traté de enlistarme en un cuartel para ejercicios, duré exactamente de enero a pascua. Bajé de peso, justo a tiempo para el verano, y luego me venció la pereza y lo abandoné.
En esta ocasión confío en perseverar, quizá porque a diferencia de buena parte de la clientela estacional, mi objetivo no es llegar a la playa como dice la canción, con un diminuto bikini de puntos amarillos. Mi familia tiene un historial inquietante de enfermedades cardíacas y ya va siendo hora de que yo ponga a bombear la maquinita o me atenga a las consecuencias.
Gracias a esa determinación he entrado en contacto con ese mundo aparte del gimnasio de mi barrio, donde confluyen varias tribus, cada cual con sus especimenes característicos.
Están los forzudos que se mantienen en el cuarto de máquinas esculpiéndose los bíceps; los ciclistas que pedalean con furia hasta chorrear sobre el timón; los asiduos del “kick boxing” o los aeróbicos, que brincan al mismo tiempo como si estuvieran ensayando para una coreografía de Broadway; y el clan de los sosegados, que hacen yoga o pilates a ras de las colchonetas y al ritmo de música hindú.
En todos los grupos hay personajes que llaman la atención: el robocop de pelo platinado, la chica que entrena con pantalones de comando militar, el señor bajito y robusto que parece escapado de un ejército visigodo.
El gimnasio no es colmena y a ciertas horas puede ostentar varias reinas al mismo tiempo: mujeres de edad indescifrable, con músculos de acero y cintura de coca cola, que van y vienen de un salón a otro como si aquello fuera pasarela de moda deportiva, con la toalla blanca colgada al cuello y un enorme pachón de agua en la mano.
Ellas podrán despertar admiración, pero el verdadero respeto se lo tienen bien ganado las reinas madres: dos o tres señoras que no me atrevo a calificar de la tercera edad porque de sobra tienen más aire que yo. Topan la resistencia de la bicicleta, ejecutan las rutinas sin despeinarse, aguantan más despechadas que un oficial de la Politécnica y levantan la pierna como si hubieran pertenecido al Ballet Guatemala.
Me encanta verlas, no sólo porque suelen marcar el paso, sino porque me recuerdan a mi abuela. Todos los días de Dios, doña O se levantaba temprano, se sostenía la melena pelirroja con una banda elástica, se ponía un “jump suit” de los setenta, de un poliéster color amarillo pollito o celeste piscina, y hacía media hora de ejercicio: estiramientos, juego de cintura, sentadillas, bicicleta, abdominales y por último, una paradilla. Luego se acostaba en la cama, se ponía sobre los ojos una rodaja de pepino y descansaba cinco minutos durante los cuales ¡ay de aquel que hiciera ruido!
El día que murió, a los 82 años, mi mamá y mis hermanas nos maravillamos de la línea perfecta de sus piernas, de la firmeza y la lozanía de su piel, sin várices ni celulitis.
Ahora cuando me pongo los tennis en la mañana, a menudo pienso en ella con cariño. Nunca he tenido espíritu de atleta ni vocación de top model. No me interesa participar en justas deportivas ni en el desafío del bikini. Pero me entusiasma pensar que si logro hacer ejercicio con más constancia que intensidad, quizá logre gozar de la energía y la salud de doña O. ¡Qué tengan un feliz descanso de Semana Santa!
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Mi estimada Dina: gracias!! gracias!! por esta maravillosa capsula de escapismo que nos ha brindado este dia. Creo que esta muy pero muy bien, que de vez en cuando, nos olvidemos de toda esa problematica nacional y que disfrutemos, por lo menos yo, como se dice en buen chapin, casi que me he “atorado” de la risa con su articulo de hoy, me la imagino compitiendo contra esas sacrosantas de la “tercera edad”, viendoles su cintura y luego viendose sus propios “rollitos” jajajaja….Debo confesarle, casi me estoy animando a ir al gimy (asi se dice verdad), pues tambien vivo en una eterna lucha para mantener el peso (herencia de familia y de los años)….mientras tanto, adelante y no importa que sea de pequeños puntos amarillos…..pueden ser rojos, verdes o azules jajajajaja!!!!! la cosa es que se bikini. Un abrazo Dina, la esperamos despues del descanso…….ugh!! vuelta a la realidad!
Estimada Sra. Dina: Es para mi un gusto poder escribirle y decirle que la admiro mucho al ver una mujer que no le teme decir la verdad, que siempre dice lo que piensa y que hace que otras personas (como yo) pensemos que todavía hay una pequeña luz de esperanza para que nuestro país pueda salir adelante. Hace poco vi el programa para el cual fue invitada en el Canal Antigua, y se ve que es una mujer que se ha estado preparando y sigue preparándose porque como usted dice siempre hay algo que aprender. Muchas gracias por demostrarnos su determinación y en especial por poner en alto el nombre de las mujeres y demostrar que podemos hacer un gran cambio. Que tenga felices vacaciones de Semana Santa y que Dios la siga bendiciendo mucho. =0)
Me gusta mucho todo el artículo por supuesto, las descripciones de lo que ve y sobre todo de los personajes. Parece que estuviera ahí. Sobretodo me gustó la larga descricpión de las actividades de las reinas “de edad indescifrable.” Esto me da a entender que habla de personas maduras. Si es así, creo que se quieren bien, porque tratan de cuidarse aún a esa edad y más. O talvez pienso esto porque menciona a su abuela.
Creo que es bueno tanto para usted como escritora, como para sus lectores.
Thanks a lot!!
italo
Le cuento Dina que hace 6 meses me inscribì en un pequeño gimnasio de mi pueblo y aunque los resultados fìsicos aùn no son notorios, me mantiene activa y positiva, algo que un tiempo atràs no lograba hacer. Esta Semana Santa definitivamente no usarè el bikini a lunares amarillo, diminuto, justo, justo que todos querìan mirar, pero la pròxima quien sabe, a lo mejor sì… Saludos y disfrute el descanso yo voy a gozar mis vacaciones en el bello lago de Izabal!
Dina, me inspira siempre su valentía y honestidad para comentar los hechos y realidades de nuestra querida Guatemala, esta vez me hizo sonreír, es cierto ese desesperado intento de mostrar una imagen superficial de salud y belleza que se da en todas las sociedades y ahora no solamente en las mujeres!Por mi parte, soy una señora de esas que de verdad desean hace su mayor esfuerzo, retarse a sí misma y luchar por mi salud y calidad de vida. La animo a seguir haciendo ejercicio y a seguir compartiendo sus ideales y criterio con todos nosotros.
ina, me inspira siempre su valentía y honestidad para comentar los hechos y realidades de nuestra querida Guatemala, esta vez me hizo sonreír, es cierto ese desesperado intento de mostrar una imagen superficial de salud y belleza que se da en todas las sociedades y ahora no solamente en las mujeres!
Por mi parte, soy una señora de esas que de verdad desean hace su mayor esfuerzo, retarse a sí misma y luchar por mi salud y calidad de vida. La animo a seguir haciendo ejercicio y a seguir compartiendo sus ideales y criterio con todos nosotros.
Hola Dina, que buenisimo articulo…ya te imaginas porque lo entiendo tan bien. Un dia que puedas revisa mi tesis, cabal es sobre las tribus del gim…jajaja…platicamos!
Hola Rebeca,
Mirá, te cuento que la nota de don Teodoro provocó un enorme revuelo. Hay decenas de comentarios en el blog y en elPeriódico de gente que está indignada y también de gente que quiere ayudar. Decile a tus jefes que si hacen una propuesta satisfactoria y sostenible yo me comprometo a publicarla. Pero que no sea lo que me contaste que hicieron con don Mateo, que le dieron una casita, porque eso le soluciona una necesidad pero no el problema en sí. El amigo que me llamó para comentarme que había visto a don Teodoro me dijo que según la oftalmóloga uno de los dirigentes de la CDAG está buscándole solución al problema médico. De nuevo…eso arregla un problema pero no el conjunto.
Bueno mi queridísima, ojalá algo se pueda hacer. Se lo merece don Teodoro.
Te mando un abrazo y nos seguimos hablando.
Dina
La felicito Mariela! Yo tampoco me puse el bikini pero al menos quizá nos ahorremos el cardiólogo en el futuro, no? Le mando un abrazo! Slds!
Qué bueno que le gustara Italo. Estamos a la orden!
El otro día le comenté al bobo de la caja, que era suficiente trotar, por un tiempo razonable hasta sudar un poco, lo importante del trote es que ejercita, mejora la circulación sanguinea y lo más importante que se producen las milagrosas endorfinas (una proteina muy parecida a la morfina por su acción sedante); pues estas endorfinas mejoran la actitud positiva frente a la vida, y al elevar el positivismo afecta muchos otros procesos de nuestro cuerpo. Gracias Dina por su opinión de hoy, me hizo recordar a doña A, ella es mi señora Madre que a sus 79 la veo super saludable y bastante lúcida además de tener una voz tan fuerte, que cuando hablamos por teléfono siempre la felicito por su voz de treintitantos le digo yo, ya quisiera yo me contesta ella carcajeandose a todo volumen. Y le retorno sus deseos deseandole un feliz descanso de semana mayor.
¡Dos pulgares hacia arriba! ¡un excelente comentario para los que estamos con sobrepeso! y tratamos de combatirlo.
Jajaja Luis, un abrazo a usted. Dina