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Balazos al tín marín
April 13, 2010 | 16 Comments
Saber con certeza por qué le dispararon al colega Luis Felipe Valenzuela es prioritario para Guatemala.
Si se trata de un ataque dirigido contra él, por ser periodista, las implicaciones políticas espantan. Si se trata de violencia común, el hecho revela el grado de caos y descomposición social en el que vivimos sin querer entenderlo, engañándonos constantemente con el espejismo de una “normalidad” digna de estudio psiquiátrico.
Llegar a una conclusión fundamentada en hechos concretos, no en sospechas, resulta imprescindible, pues del diagnóstico que hagamos de la situación depende la medicina que se nos recete.
Urge que el Ministerio Público nos proporcione una respuesta, porque a la sombra de la incertidumbre surgen infinidad de especulaciones cargadas de pasión política.
En la desesperación hay quienes incluso parecen preferir un escenario de represión, acorde a nuestra historia, a las heridas de la guerra y a la patología más obvia del post conflicto.
El escenario de la violencia común nos pone en otro plano, uno del que queremos protegernos porque no tiene un origen racional y controlable, porque deriva de la entropía absoluta, de vivir entre las balas que caen al tín marín.
Si llegara a comprobarse que a Luis Felipe le dispararon por ser periodista, entonces el remedio es no “meterse en babosadas”, no husmear en los asuntos públicos y quedarse con la boca callada.
Si en cambio, se concluye que un criminal lo atacó al azar, como pudo elegir a cualquier otro, a usted o a mí, entonces no hay mucho que podamos hacer para protegernos: cualquier día un imbécil nos mete un tiro y ahí se acabó la historia.
Lo aterrador de esta última posibilidad es que requiere de soluciones más integrales, más sistémicas y más ajenas a nosotros, los ciudadanos, que vemos cómo desfilan los gobiernos sin poder controlar el delirio de la inseguridad.
En el caso de Luis Felipe, una de las grandes preguntas es por qué lo balearon cuando él no opuso resistencia al supuesto robo. “Imposible”, sentencian muchos, “ahí hay otro trasfondo”.
Puede ser, pero también debemos aceptar que en Guatemala sí hay gente que mata por placer enfermizo, simplemente porque puede, porque sabe que no le va a pasar nada, porque el riesgo de enfrentar a la justicia es cero, y eso lo confirma la evidencia estadística.
A raíz del ataque a Luis Felipe, un amigo pediatra nos contó cómo lo habían asaltado en el barrio de Ciudad Vieja. El iba a pie y lo acorraló una camionetilla de vidrios polarizados. Un muchacho saltó del vehículo, le apuntó con una escuadra y le pidió sus objetos de valor. Mi amigo entregó el reloj, la billetera, el celular. Ya que los maleantes tenían lo que buscaban, el piloto le ordenó al que empuñaba el arma: “dispárale”. Con el cañón de la pistola colocado sobre el abdomen, mi amigo empezó a negociar por su vida. “¿Por qué muchá? Ya les dí todo. ¿Qué les he hecho yo?”. Al final lo dejaron ir, pero si los criminales hubieran amanecido de mal humor, si hubieran venido escuchando una canción que les trajera malos recuerdos, si un pájaro les hubiera ensuciado el hombro, la esposa de mi amigo podría ser viuda el día de hoy.
Algo similar le ocurrió a mi hermano. Venía de visitar a la novia e iba caminando solo por la avenida Hincapié a eso de las seis de la tarde. Le atajó el paso un tipo con planta de indigente y lo amenazó con un arma. Después de que mi hermano le diera cuanto quiso, el tipo le preguntó, con los ojos vidriosos: “¿Vos sos rojo o sos crema?”. Mi hermano no es fanático de la liga local, pero respiró hondo y se la jugó. “Rojo”. El maleante bajó la pistola. “Andate pues”, le dijo. “Pero si fueras crema, te palmo”.
Hay en nuestras calles mucha gente enferma, enajenada, abusada, rabiosa –y armada– que se afirma a sí misma al demostrar que puede decidir sobre la vida o la muerte de los demás.
Nos urge construir un estado de derecho, pero también necesitamos curar ese delirio, esa locura colectiva surgida de la violencia orgánica de esta sociedad que nos marca desde el primer alarido al nacer.
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Tristísimo, pero real. Somos una sociedad enferma, en la que se mata como quien se corta las uñas y la vida vale, ud. ponga precio: cien quetzales, un celular, una mala mirada.
Voto por la pronta recuperación de Felipe Valenzuela! Pero cuántas víctimas serán necesarias para un cambio en la marea de sangre que nos ahoga?
…Paren el mundo, me quiero bajar…
Fuera del chistecito, necesitamos hacer algo, necesitamos que se junte gente cuerda, que de lineamientos para poder contrarrestar esta ola de violencia, la educación es parte importante, pero también se necesita el deseo por hacer algo por este nuestro entorno: Guatemala
Que tristeza se siente cuando nos enteramos que a cada instante una persona honrada, ùtil a la patria y a la sociedad, es atacada por un miembro de esa lacra, esa escoria que èsta proliferando cada dia màs en nuestra amada Guate.URGE organizarse u defendernos ya que las personas que han sido nombradas para ello no lo pueden hacer. Los policias conocen a los maleantes pero les temen, o son sus cuates que hasta chupan con ellos, entonces que nos queda? volarles plomo tambièn, animense y avisenme y no nos dejemos màs, ya estamos hartos de tanta violencia.
el problema es que quien quiere ratificar una denuncia,si la gente piensa si sali viva de esta para que sigo con esto y asi continua el circulo vicioso el MP debe llegar hasta las ultimas consecuencias con cada delito alli esta el problema y por supuesto nuestra Policia debe ser mas profesional deberia de requerir al menos 3 años la U y no de esas de carton que abundan por doquier
saludos
Mi estimada Dina: saqueme de una duda por favor, digame que estoy equivocado: ¿La conclusion despues de leer su articulo, es que sea chicha o limonada, de todas maneras, estamos bien, pero bien jocoteados? Jesus!! Estoy de acuerdo, paren el planeta tierra, me quiero bajar, aunque todavia me quede ticket para largo rato. Por de pronto, tiremos la ficha al aire, y roguemos que si alguien nos pregunta por quien simpatizamos en futbol, le digamos que por el Real Barcelona o por el Barsa Madrid y talvez por medio chistositos nos hace el favor de no “palmarnos”, pero……¿y aquellos? Bien! Gracias!
no ha sido algo nuevo para mi el vivir esta situación de sosobra, en alguna oportunidad viví una experiencia muy traumática cuando mi madre en busca de justicia estubo en peligro su integridad física.
son cosas pequeñas, si se quieren ver así, pero que suceden en todos los estratos de la sociedad, es algo que venimos arrastrando desde el conflicto armado; fue en ese momento cuando el tejido de social se rompio.
Siempre recuerdo una historia que mí tía me cuenta; resulta que por el año de 1950 más o menos, fue asesinado una persona (hablemos de esos años, cuando no habían carreteras para acceder a las aldeas,la primer carretera para llegar a mi aldea se construyo en 1986-1987). bueno, resulta que luego de cometido el crimen la viuda, a pie se vino a la ciudad (unos 50 kms. promedio de distancia) en busca de justicia. A los pocos días llegó a la aldea la famosa policia montada y detubo a los responsables del crimen, se los trajieron a la ciudad, fueron juzgados y sentenciados.
Entonces pienso: cómo es posible que hoy día, la justica sea tan esquiva y tengamos que vivir atemorizados, nos pasó algo curioso a mis hermanos y a mí el año nuevo del 2009, cuando nos asaltaron en la casa, llamamos a la policia y ésta ni sus luces; fueron las primeras horas del 2009, que empezamos de la pero forma.
Desgraciadamente si hablamos de justicia es hablar de ausencia, de vacio, de impunidad
aúnque el Fiscal General y el Presidente de la Corte Suprema de Justicia no lo quieran reconocer…
luis, estoy totalmente de acuerdo
sea criemen organizado, sea gobierno autoritario o sea delincuencia común (digo común por que parece que ya no nos asombra)
estamos jodidos, pizados, hechos m… (piiiiii) y claro a los que nos gobiernan les conviene este estado en el que estamos, de sosobra, porque mientras nosotros lloramos a nuestros muertos, ellos se llenan los bolsillos del dinero de los contribuyente.
Toma en cuenta que el vehículo en que se conducía no es de interés para los roba carros, esta marca tiene un indice muy bajo de robo en Guatemala.
Confió en Dios que Luis Felipe se repondrá muy pronto
Dicta una sentencia……SI TU PROBLEMA TIENE SOLUCION…CUAL ES EL PROBLEMA????…SOLUCIONALO!!!……Y SI TU PROBLEMA NO TIENE SOLUCION…OTRA VEZ…CUAL ES EL PROBLEMA???…SI NO TIENE SOLUCION PUES NO TIENE SOLUCION……Pero aquí lo grave es que el delincuente, no tiene ningun problema en decidir si te mata o no te mata…hasta te pregunta si sos rojo o crema……ojalá nos encontremos con que el tipito vaya por el equipo que le digamos, porque esta cañón que por ser crema o rojo, nos sentencien a morir en cuestión de segundos. NOS URGE ENCONTRAR EL CAMINO CORRECTO…NOS URGE UNIRNOS PARA ENCONTRARLO…NOS URGE SER SOLIDARIOS…NOS URGE DARLE SUMA IMPORTANCIA A NUESTRAS ACTITUDES…NECESITAMOS ACTUAR POR NUESTRO PROJIMO, POR NOSOSTROS MISMOS, POR NUESTRA PATRIA…NECESITAMOS RESCATAR NUESTRA NACION. LOS GUATEMALTECOS SOMOS EN ESENCIA GENTE BUENA Y TRABAJADORA, LOS MALOS SE PUEDEN CONTAR DE UNO EN UNO Y NO SON MUCHOS, SON UNOS POCOS…EL BIEN NECESARIAMENTE DEBE TRIUNFAR SOBRE EL MAL. ACTUEMOS PARA QUE ASI SEA.
Mi querida Dina:
Que valiosa esta columna.
Gracias!
Queda otra solución, irnos del país, si se pudiera. Que se maten solos, saben qué es lo más triste, que la gente tampoco quiere cambiar, el promedio de la gente en Guate roba cuando puede y si nadie se da cuenta, alega de la corrupción pero si tiene oportunidad hace lo mismo. No hay valores. Ni yo ni mi familia tenemos por qué estar viviendo así.
Siempre he considerado que este pais es muy extraño….sin embargo sigo viviendo aqui.
Le doy vueltas y vueltas preguntándome cómo llegamos a esto y qué podemos hacer para resolverlo, y la verdad es que no se me ocurre nada. Y eso me preocupa, pues sí espero que el Estado lo resuelva. ¿Sabe el Estado cómo resolverlo? Me imagino que no. Si supiera, ¿quiere? Lo dudo. Si quisiera, ¿puede? Lo dudo aún más.
Y esa gran masa de individuos sin trabajo, sin educación, sin futuro, que anda por todos lados tomando lo que que quiere de cualquiera que lo tenga, blandiendo el argumento irrefutable de un arma de fuego, esa masa no solo me produce miedo, también me hace plantearme mil preguntas para las cuales no tengo respuesta.
“Si tu problema tiene solución, soluciónalo” escribía alguien. Pues no, no veo solución, lo que veo es un problema grande, antiguo, profundo y complejo. Y sí, si vivir o morir va a depender de las simpatías futbolísticas del primer enajenado que nos encontremos en la calle, estamos realmente jodidos.
Y algo me dice que muros más altos coronados por más alambre de púas y más pistolas cargadas bajo nuestras almohadas, blindajes, guaruras, rejas y cámaras no van a ayudar demasiado. Luego, hay quienes piensan que aplicar la pena de muerte nos va a liberar de todo mal. Eso disuade, dicen. Pues resulta que no. Así que si a alguien se le ocurre una mejor solución para este dolor de cabeza que cortar la cabeza, que me diga, que a mí no me da la cabeza.
Gracias June. Te mando un abrazo.
Alejandro, según me cuentan ahora roban carros más bien “baratos” porque los lujosos tienen todos gps ahora por requisito de las aseguradoras. Saludos, Dina
Pablo Estrada, espero que algo nos conmueva pronto porque nos estamos pudriendo entre tanta muerte. Saludos cordiales.