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Caos en las cárceles (otra vez)
May 2, 2010 | 8 Comments
Las medidas disciplinarias impuestas en los presidios desataron un zafarrancho.
Como los presos brasileños, que en varias ocasiones han generado caos en las ciudades para presionar a las autoridades, en las últimas semanas hemos visto recrudecer los ataques a la institución policial, tanto a agentes en servicio como a los edificios mismos de las comisarías, porque los reos no están conformes con algunas decisiones.
El motivo de tanta inquina entre los presos ha sido la cancelación de las visitas, especialmente las conyugales, así como el ingreso de encomiendas o el traslado de líderes pandilleros a otras prisiones, con el fin de aislarlos y romper estructuras criminales que operan desde celdas.
Como los señores reos están acostumbrados a mandar en los presidios y hacer lo que se les da la gana, al sentir conculcados sus “derechos adquiridos”, se lanzaron a promover ataques directos a los policías en la calle, a tomar rehenes entre los guardias, a tirarles cloro puro a la cara y a estruir parte de las instalaciones del reclusorio de Fraijanes.
El asunto es complejo y merece que se llame la atención sobre él, porque la justicia no puede funcionar si los presidios no sirven. Por desgracia, éste es uno de esos problemas eternos, plenamente identificados y diagnosticados, que arrastramos como una condenación bíblica, sin que nadie mueva un pinche dedo para empezar a solucionarlo.
Sabemos que los presidios operan como islas independientes, controladas por los mismos reclusos, aceitadas por una corrupción incalificable y en situación de sobrepoblación permanente. Los presos se benefician del caos imperante pues siguen delinquiendo desde las cárceles, a las que utilizan también como centros de capacitación y reclutamiento de personal.
A ello hay que agregar que salvo para los pocos cabecillas que las controlan o compran alguna comodidad a precio de oro, las cárceles son sucursales del infierno, donde la mayoría vive en condiciones deplorables, que no favorecen en nada la rehabilitación.
Para arreglar esta situación lo primero que se debe componer son las asignaciones presupuestarias. Las cárceles necesitan recursos porque muchas de ellas no son “remodelables”: hay que botarlas y construirlas de nuevo.
Ese es un proyecto de muchos años, pero para contribuir a resolver la actual crisis de seguridad, hay que comenzar con levantar la famosa cárcel de máxima seguridad de la que se está hablando desde el gobierno pasado y para la cual supuestamente ya había ofertas de financiamiento (15 millones de dólares) e incluso planos de edificación.
¿Por qué sigue paralizado este proyecto cuando hay reos como el Cachetes, de los Zetas, y como algunos líderes de las maras, que ameritarían aislamientos parecidos a los de Hannibal Lecter? Sin lugar a dudas porque los 15 ó 20 millones de dólares que representan la construcción de la bendita cárcel son muchísimo dinero y debe haber varias pirañas decididas a quedarse con el negocio. Debido a la sobreabundancia de mandíbulas afiladas y la escasa visión de las roscas políticas que parten y reparten el presupuesto, el reclusorio que tanto necesitamos para proteger a la sociedad de sus predadores más temidos sigue siendo material de quimera.
Al parecer, nos tenemos que conformar con los refuerzos de seguridad que se hicieron a las instalaciones de Fraijanes, donde imperan condiciones que hicieron lloriquear a Portillo pero que resultaron de mantequilla cuando los presos quisieron vulnerarlas.
Otros temas prioritarios son la implementación de protocolos de seguridad, entrenamiento y combate a la corrupción entre el personal de presidios. En estos días otra vez se ha hecho evidente que los presos tienen acceso a sustancias, herramientas y armas con las que pueden apoderarse y hasta destruir los presidios.
Parece cosa de locos. ¿Quién permitió que se ingresaran químicos altamente tóxicos, como cloro, por ejemplo, o enseres peligrosos, como tubos de metal y piochas? ¡Los guardias! ¿Y contra quiénes usaron esos materiales? ¡Contra los guardias!
Después de haber visto cómo las “joyas” que hay en nuestras clases se divierten cortando cabezas para usarlas de pelotas de fútbol o ponerlas de adorno en picas de lanza, se necesita ser demasiado tarado para permitir que entren serruchos con moñas de regalo.
Los reglamentos y protocolos de presidios también están hechos. Hace falta que alguien tenga las agallas, y los recursos, para imponerlos. ¿Lo iremos a ver en esta vida o en la otra?
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Estimada Dina las leyes imperantes en Guate. llegan hasta la puerta de las areas destinadas a los reos. Es increible pero es entrando a esos territorios y las leyes son otras y lo más increible es que esas leyes los reos si las obedecen y cumplen al pie de la letra.
aquí manda el señor corrupto, el señor ladron, el señor estafador, el señor extersionista… etc.
leyes!!! ¿qué leyes? las de los pandilleros…
resulta que ahora ellos que estan pagando con su libertad un delito deciden dónde purgar su condena!!! lindo, ¿no? ante todo sarcástico!!!
pero bueno, debemos conformarnos con todo lo que conjugue con “solidaridad”!!! y vaya que es mucho…
Que tristeza,que por ejemplo,para camaras que puedan infraccionar si uno va a 71km/H si nos tengan bien controlados sobre todo en el boulevar del naranjo y las de guate, y con ellos nunca sirven los bloqueadores de telefono ni las camaras de seguridad que le sirva de evidencia para volver a condenarlos,asi esta nuestro triste pais de rodillas ante estos delincuentes que ya no son delincuentes sino psicopatas
Buenos días Dina, para mi, como usted bien dice, la justicia no puede subsistir sin un buen sistema de presidios. Para mi, un país como el nuestro, que tiene que mendigar para poder rascar un presupuesto operativo no digamos de ejecución, queda claro que no tiene la suficiencia financiera para reconstruir la estructura actual de presidios. En países industrializados, el sistema penitenciario, está en manos del sector privado. Así como se hizo la carretera Palín- Escuintla, en la que la empresa recibe una ganancia por prestar un servicio, así se podría estructurar presidios. Claro, cabe aclarar, que deben de estar bien estipuladas las normas y regulaciones para estas empresas que provean el servicio, pero creo que puede ser una buena alternativa, rápida y segura para que lo reos tengan mejores condiciones de vida y que al menos sean centros de rehabilitación y no de reclutamiento.
admiro su agudeza para tratar los diferentes y complejos tópicos nacinales. como mínimo no se ignora la realidad nacional. agradezco sus articulos.
Gracias Osbaldo, bienvenido al foro. Saludos.
Gracias por sus comentarios a mi blog señor Porras. Saludos cordiales.
Gracias por sus contribuciones al foro señor Roberto Cardona. Saludos cordiales.