Uno de mis libros preferidos del “bum” latinoamericano de literatura es La Ciudad y los Perros, de Mario Vargas Llosa. La leí de un sorbo el último año del colegio y recuerdo esa sensación deslumbrante, iniciática, que me produjo entrar en contacto con una obra que me hablaba de una realidad cercana, palpable y muy parecida a la mía.
Esa novela, la mejor a mi criterio de Vargas Llosa, narra la experiencia de un grupo de muchachos en la escuela militar Leoncio Prado, en Perú. El relato rebosa franqueza y autoridad porque el autor conoce el tema a fondo, pues él mismo pasó por esa academia, obligado por sus padres.
La trama gira en torno a tres personajes: Alberto, El Poeta, alter ego del autor, El Jaguar, un tipo listo y rudo, hecho para los cuarteles, y El Esclavo, un joven frágil, marginal hasta en origen social, eterno objetivo de la burla, la humillación y la tortura, víctima de sus compañeros reclutas y también de los instructores, quienes lo encuentran demasiado blando para la vida militar.
Parte de lo magistral de esta novela es que retrata el machismo de la sociedad peruana y la violencia que permea todas las relaciones que se dan en su seno: ya sea en la pareja y la familia, entre amigos y colegas, y con más fuerza aún, entre clases sociales y grupos étnicos. (Cualquier similitud con Guatemala es pura coincidencia).
Afortunadamente para los peruanos, muchas de estas taras de la genética social latinoamericana se encuentran en proceso de ser superadas. En nuestro país, por el contrario, seguimos empantanados en las dinámicas sociales de mediados del siglo pasado. Tanto así, que la muerte de un soldado de 18 años, ocurrida de manera real y tangible la semana pasada en la Brigada de Puerto Barrios, en circunstancias sumamente confusas, hace pensar en una obra de ficción, publicada en 1962.
Cada gremio tiene una cultura y un imaginario. Huelga decir que nadie espera que los militares sean un dechado de ternura y que se les prepare como a maestras de párvulos. Entendemos que la formación castrense debe enfocarse en cultivar virtudes como la disciplina y la fortaleza y que ese carácter va implícito en la naturaleza misma de los ejércitos y en la tradición histórica. Sin embargo, para todo hay un límite razonable, incluso para el rigor militar, y por eso es que debe haber una investigación seria sobre la muerte del soldado fallecido, Jorge Mario Raymundo.
Lo que se dice y se ha escrito hasta ahora acerca de la muerte del muchacho deja muchas dudas. De los reportes de prensa se desprende que a la familia del joven se le explicó que el recluta se suicidó luego de huir de la base militar con el arma que tenía asignada. También se dice que otros soldados persiguieron al muchacho, pues su falta se catalogó como deserción.
Entre los datos publicados también destaca que al Raymundo se le había impuesto una castigo demesurado: correr durante 24 horas en la pista de aterrizaje de la base, con su equipo y una carga de 100 libras. Según cuentan, el joven mereció esta sanción por no haber podido anotar las placas de los vehículos que entran y salen del destacamento. A ello, el padre del soldado fallecido acotó que su hijo no sabía leer ni escribir.
Llama la atención que se haya dicho que el joven se mató disparándose en la cabeza con un galil. No sé siquiera si esto es físicamente posible, dado el tamaño del arma y mucho menos si la información coincide con la realidad, pues el cuerpo del joven fue entregado a su familia en un ataúd cerrado.
Existen indicios claros de que este no es el primer soldado que muere de forma violenta debido a los excesos del entrenamiento o las sanciones impuestas en el Ejército. Pero que no sea el primero no quiere decir que esté bien. Por el contrario, lo deseable sería que en el seno del Ejército se entendiera que el rigor no es sinónimo de brutalidad.
Al igual que sucede en La Ciudad y los Perros, la muerte del soldado Jorge Mario Raymundo parece desnudar nuestra patología social: desde la violencia orgánica y los abusos autoritarios, hasta el racismo.
El caso amerita una investigación genuina, pero no sólo para dar con los responsables de esta muerte, sino para detonar una reflexión que produzca los cambios institucionales que necesita un Ejército profesional y moderno.


Comments

12 Comments so far

  1. william jeovanny paredes valdez on May 11, 2010 1:49 pm

    Señora muy buenos dias, he seguido sus escritos desde sus inicios. Formo parte de la juventud que con apenas 15 años de edad, tercero básico como educación, ingreso a la Gloriosa y Centenaria Escuela Politecnica, deseoso de servir a mi patria Guatemala, dentro de este proceso, ciertamente la formación era bastante exigente, llegando en muchos casos casi a excesos, sin embargo jamás instructor, galonista o antiguo alguno pretendio que corriera con un peso mayor a 35 libras, pues este es el que se considera que debe pesar su mochila de espalda con los artículos minimos para sobrevivir en operaciones. Agradezco a mis instructores la fortaleza con que fui formado, moral, espiritul, fisica y mentalmente, de no haber sido así, jamas hubiera podido sobrevivir en esa lucha sin sentido que nos enfrento entre hermanos.
    por lo que con el rigor que la propia experiencia me permite expresarme se decirle que es imposible que ese tipo de castigo (con ese peso) sea impuesto.
    Existen datos ciertamente contradictorios, no tengo la dicha de ser oficial con el curso Kaibil, sin embargo personalmente los admiro y los respeto, por su preparación fisica y mental, que les permite enfrentar situaciones extremas.

    Gracias por abordar el tema, pues de existir excesos, ciertamente deben evitarse.

    Cuando tenga tiempo y determinación, le sugeriria escribir algún artículo sobre la muerte de los kaibiles en el Congo, cuyas familias aun estan a la espera del apoyo que el gobierno de turno en ese momento les ofrecio.

    atentamente.
    William Jeovanny Paredes Valdez
    A-1 53,960

  2. Lisette on May 11, 2010 2:21 pm

    Dina, creo que la sociedad Guatemalteca entera esta en decadencia porque para comenzar nosotros tratamos a nuestros indigenas como Indios cuando son el orgullo nuestro y por ello, los ponemos a cargar fuetes cantidades, a trabajos forzados y un mal sueldo. Los castigos militares siempre han sido denigrantes para el ser humano. Creo que ya deberian de ser prohibidos legalmente y fuertemente sancionados. No que despues todo aparece como confidencial y nadie hace nada nunca.
    Lo de este soldado yo lo veo asi, el entro a una carrera militar por educacion y comida, o lo reclutaron obligatoriamente y solo fue a encontrar la muerte. Que Descanse en paz

  3. Carlos on May 11, 2010 3:25 pm

    Sin duda, este caso quedara como otros,en la impunidad del silencio. Las instituciones de gobierno lamentablemente han degenerado en su misión.

  4. Leonardo on May 11, 2010 4:00 pm

    Dina es la primera vez que le escribo pero me agrada de sobremanera leer su columna, creo que este caso en particular muestra una institución arcaica, que no tiene razón de ser, creo que las funciones por las cuales fue creada no se cumplen y al contrario como se a demostrado es una fuente para proveer de armamento al crimen organizado del país y de entregar fondos a tanto “politico” que habita en nuestra hermosa tierra, entonces me pregunto yo, para que tener un ejercito que no cumple funciones y al contrario consume fondos que podrían canalizarce para palear una de las tanta necesidades de los guatemaltecos?

  5. juan gramajo on May 11, 2010 4:19 pm

    La falta de oportunidades en este país, provoca que muchos jovenes encuentren en el ejercito una tabla de salvación, un lugar donde tendrán oportunidad de comer y al mismo tiempo recibir alguna clase de preparación para enfrentar el futuro, ya sea como guardias de seguridad privada o policías. De esto se desprende que muchos estan en el ejercito por necesidad y no por vocación. Este ha sido un problema de toda la vida, tanto de mayas como de ladinos.

  6. Dina Fernández on May 11, 2010 6:58 pm

    Bienvenido al foro Leonardo! En efecto, el Ejército es un foco de corrupción. Lamentablemente, según entiendo, la Policía y el Ministerio de Gobernación están peor, aunque claro, la corrupción muchas veces ronda a los mismos personajes de la industria militar. Urge que haya investigaciones penales serias al respecto y que se deduzcan responsabilidades. Saludos cordiales.

  7. Dina Fernández on May 11, 2010 6:59 pm

    Gracias por su comentario Carlos. Saludos.

  8. Dina Fernández on May 11, 2010 7:02 pm

    Gracias William Jeovanny, Yo he escuchado de otros casos de abuso, pero ciertamente, no me constan. Creo que en este caso en particular es bueno que haya una investigación. La formación militar, está claro, debe ser rigurosa y disciplinada, pero los excesos no le sirven a nadie y hay que corregirlos. Saludos cordiales y gracias por contarme esto de los soldados del Congo.

  9. Fernando Mendoza on May 11, 2010 10:27 pm

    Leyendo únicamente lo que sale en la prensa, pues da mucho en que pensar, sin embargo estoy de acuerdo con el comentario de William Jeovanny. Algo es seguro y en algún momento supongo que manipularon lo que pasó para lograr el mayor daño posible a la reputación del ejercito, ya bastante demeritada. En las otras ramas del ejercito hay muchas carencias críticas y que, a la hora de una emergencia van a sobresalir debido a que no podrán desempeñarse como es debido; entonces van a echar en cara la ineficiencia, producida a propósito.

  10. Jose Manuel Porras on May 13, 2010 4:36 am

    felicidades por tocar los temas “tabu” de Guatemala y a que algunos no les gusta

    saludos

  11. gerson on May 15, 2010 9:47 pm

    pertenezco a la generación de finales de los años 1980, y no pase por la obligatoriedad de prestar cervicio militar, pero por lo que se de parte de tíos, primos, entre otras personas. no es la primera vez que patojos mueren en esas condiciones…
    recien me entero de un caso de un patojo que murió al ser arrastrado por la correntada de un río crecido, cuando fue obligado a cruzarlo, colgado de un alambre con todo y su equipo!!!
    hay historias que rebasan la realidad, pero son verosímil

  12. gerson on May 15, 2010 9:48 pm

    perdon por lo de “cervicio” es servicio.

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