Henchido de entusiasmo, el diputado quezalteco Leonel Soto Arango acaba de presentar al pleno del Congreso una iniciativa de ley que busca obligar a los presos a trabajar mientras cumplen condena.
La propuesta del diputado es que manden a los reos a hacer trabajos de mantenimiento para el Estado, como limpieza y pintura de edificios públicos, remozamiento de carreteras, construcciones, etcétera.
Supongo que el diputado habrá notado que ya empezó la campaña electoral y como no puede salir cada dos por tres en la tele cargando muchachitos y besando ancianitas, se puso creativo para atraer la atención de los medios y ganarse aplausos fáciles.
Mucha gente se indigna y se queja por la cantidad de dinero que debe utilizar el gobierno en mantener a los criminales en las cárceles. De hecho, últimamente hasta la pre comisionada para la reforma policial, Helen Mack, ha recalcado que los presos se encuentran en mejores condiciones que los policías, una situación insólita que a todas luces requiere un cambio radical.
Por otra parte, hay países donde el trabajo de los reos no está prohibido. En Japón, por ejemplo, existen programas gubernamentales, apoyados por la empresa privada, para emplear a los reos y así contribuir a que ellos adquieran nuevas capacidades laborales, sustenten a sus familias y creen un fondo de ahorro, a la vez que colaboran con el mantenimiento de las cárceles.
Una abogada que fue invitada a ese país asiático para conocer estos programas me contó que las cárceles japonesas son preciosas, que hasta el piso relumbra de lustroso y que los reos se conducen con una disciplina impecable. Un dato interesante es que la ley no les otorga derecho a visita conyugal y a pesar de ello, cuando entra una mujer al presidio, bajan la cabeza con respeto y ni siquiera se atreven a verla a la cara, mucho menos a dirigirle la palabra.
¡Qué contraste con nuestros presos, a quienes los llegan a ver las esposas y las novias, cuentan con servicio “a domicilio” de prostitutas (algunas de ellas probablemente menores de edad) y a pesar de ello se portan como primates cuando entra una mujer al reclusorio!
En Japón este sistema funciona porque está pensado con cuidado, porque se amolda a la cultura y porque además, está administrado con ese rigor que ha hecho grande al Imperio del Sol Naciente.
La idea del diputado Soto Arango, en cambio, se antoja improvisada y peligrosa. Trasladar a los reos al edificio de tribunales ya constituye un grave riesgo, pues los presidios no cuentan a la fecha, ni con los protocolos ni con los recursos ni con el personal necesario para movilizar a los criminales de manera segura.
Si estos traslados eventuales, que se llevan a cabo de forma “controlada” ya ameritan encender las luces de alarma, sólo imaginen qué podría pasar si todos los días hubiera un bus a la puerta de las cárceles, esperando conducir a los reos a sus “centros de trabajo”.
Dan ganas de persignarse ante la eventualidad, por ejemplo, de que alguno de esos genios que deja entrar armas y objetos contundentes a la cárcel de Fraijanes de pronto asigne a unos desalmados, como los asesinos de las hermanitas Suruy , a darle una “manita” de pintura a una escuela.
Ya quisiera ver yo al diputado Soto Arango si un grupo de pandilleros, encabezados por un émulo de Hannibal Lecter, armados con palas y piochas compradas por el mismo Estado, resulta “arreglando” la calle donde él vive.
El sistema de presidios necesita una reforma seria que revise desde la filosofía del modelo carcelario, hasta la arquitectura de los edificios y el entrenamiento de los guardias.
¿Sería razonable que en ese hipotético sistema los presos trabajaran? Es probable y con la administración adecuada, podría incluso resultar provechoso para todas las partes involucradas. Pero así a la brava, ¡Dios nos guarde! Mejor que se quede quietecito el diputado y que sus compañeros más lúcidos le den agua de lechuga cuando sienta otro arranque creativo.
En vez de inventar menjurjes raros para sustituir la limonada, bien podrían los parlamentarios hacer como que les interesan las leyes de seguridad que tienen engavetadas y con las que sí responderían al clamor de la sociedad por reducir la violencia.


Comments

6 Comments so far

  1. Luis on May 11, 2010 7:10 pm

    Hola estimada Dina: No seria mejor una ley (no hecha precisamente por los del Congrueso), que obligara inflexiblemente a trabajar, pero a los diputados. Digo no. Aunque estos (los diputiteres) son inmunes a cualquier proceso de rehabilitacion, esa clase de alimañas (con minimas excepciones) no se compone ni con agua bendita.

  2. Trudy on May 11, 2010 9:45 pm

    Interesante y complicado asunto. Mi tésis doctoral en EEUU fue sobre el sistema penitenciario en ese país y allí también es común que cuando se acercan las elecciones, políticos de ambos partidos quieren aparecer como “duros contra el crimen” y hablar de construir más cárceles, poner sentencias más largas, implementar trabajos forzosos, etc. Hay un lado obscuro en los humanos que se regocija en pensar en el castigo ajeno, y entre más brutal, mejor nos parece.

    Tiene razón en que en este pais no se cuenta con los recursos como para poner a los presos a trabajar fuera de los recintos y solo se prestaría a que sobornen a los guardias para poder escapar. Pero educar y dar trabajo constructivo a los presos dentro de las cárceles no me parece mala idea, si se hace de una forma humanitaria y bien pensada. Total, tarde o temprano saldrán de alli y hay muchas mejores probabilidades de reintegración social si tienen un oficio y mejor educación, que si solo entraron a malearse aún más sin hacer nada productivo.

  3. Fernando Mendoza on May 11, 2010 10:35 pm

    Ese diputado pareciera que no tiene cable en su casa, debería de ver los documentales acerca de los presidios en los EEUU. Con todos los avances que muestran, con los presos uniformados de anaranjado (Alo, DDHH), aislados, trabajando en el interior de las prisiones, etc. etc., aun así existen problemas, la “brillante” idea del diputadito funcionaría sólo si se aplicara la Ley Fuga del tiempo de Ubico; entonces talvez si caminaría mejor el sistema “penitenciario”.

  4. Carlos on May 12, 2010 7:10 pm

    Mi saludo y bendiciones para tí, respetada Dina Fernández.
    Gracias por este espacio que provees, para que nosotros los guatemaltecos expresemos nuestro pensar.

    Como lo he dicho anteriormente, nuestras instituciones están podridas por la epidemia de la corrupción. Para gobernar una nación, hay que saber gobernar primero el hogar. Y como anillo al dedo, el refrán popular, “lumbrera de la calle, y candil de su casa”.

    Considero que no es una mala iniciativa, el mantener ocupados a los delincuentes en algo provechoso para la sociedad guatemalteca. El estado se ahorraría una fuerte cantidad de dinero que se destina para arreglar las carreteras (si es que se destinan). Pero para empezar, nuestras entidades de gobierno no están preparadas para este tipo de medidas revolucionarias. Primero se tendría que sanear las instituciones del gobierno, y eso es una tarea muy difícil, por no decir imposible.

    Por otro lado, a los políticos no les conviene esta propuesta. Se imaginan a un presidente de la nación, diputado o un funcionario picando piedra y dando mantenimiento a nuestras deterioradas carreteras, mismas que curiosamente han sucumbido ante el avance del progreso. Nuestros gobiernos nunca han demostrado un interés por hacer bien las cosas. Solo van de remiendo, tras remiendo y regalando espejitos en las épocas electorales.

    Y por último, están los derechos humanos. Que al parecer defiende más a los delincuentes que a los ciudadanos honrados.

    Soy de la firme convicción que debemos por empezar por casa, enseñemos a nuestros hijos sobre los valores y que juntos los practiquemos a diario. Guatemala, puede salir adelante, sí todos retomamos nuestra responsabilidad como ciudadanos. Por un lado, la Iglesia debe asumir su rol como proclamadora de las buenas Nuevas, promoviendo la gracia divina, y ser la vos profética que denuncie la injusticia social y el pecado. La iglesia, deber ser la conciencia que a diario le esté señalando al estado sus atrocidades. Como bien dice, Philip Yance en su libro titulado GRACIA DIVINA VS CONDENA HUMANA “Los intentos por crear sociedades cristinas perfectas en este mundo, ya los hayan llevado a cabo papas o revolucionarios, estos han tenido la tendencia a degenerar hasta convertirse en regímenes de terror”. Y para finalizar, que el estado, se dedique realizar su trabajo de servir y promover el ambiente propicio para proveer trabajo, seguridad, salud, y educación a los ciudadanos que al fin y al cabo, son los dueños de esta nación.

  5. gerson on May 15, 2010 9:37 pm

    que pensaría mi bisabuela de esta situación!!! se volvería a morir!!!

    en las condiciones del país, sacar a los reos a remozar nuestra nación es un peligro!!!
    que sandeces propone este “disque” “representante del pueblo”

  6. Dina Fernández on May 17, 2010 3:42 am

    Estoy de acuerdo con usted Trudy. Saludos cordiales.

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