Agarre una hoja de papel y escriba cuáles son sus prioridades en la vida. Dedique un minuto y medio para pensarlo. ¿Ya lo tiene? Ahora a la par de su lista indique qué tiempo le dedica al día y a la semana a cada ítem que usted escribió en un inicio. Ahora piense en qué más usa usted su tiempo y anótelo también.

Tómese un buen respiro y piense qué revela esa información sobre la manera en que usted maneja su vida.

Yo hice este ejercicio hace más o menos un año, en un taller impartido por la psicóloga y educadora Claudia de Siboney (por cierto, muy recomendables sus cursos, iluminadores y prácticos).

Quizá usted tenga la fortuna de ser una persona perfectamente consistente y enfocada en lograr sus metas en la vida. ¡Se le felicita, porque no hay muchas!
La mayoría de gente que responde honestamente a este ejercicio sale cuando menos, inquieta. Resulta obvio que abundan los asuntos a los que uno quisiera destinar más tiempo y no puede, pero las disparidades obligan a plantearse la pregunta dura: ¿es que realmente quiere uno dedicarles tiempo o está buscando pretextos para no hacerlo? ¿y por qué pasa uno tantas horas en asuntos absurdos, que supuestamente no tienen importancia, y que de repente hasta le disgustan en otros?

Este asunto viene al caso por las declaraciones del vicepresidente Rafael Espada, quien afirmó la semana pasada en la inauguración de un hospital que “la sociedad guatemalteca es hipócrita, mentirosa y corrupta”.

Puede ser que no sean las palabras que más convengan a un vicepresidente, pero ya que el doctor Espada se ha visto obligado a buscarse un rol “sui generis” en el gobierno, pues la Primera Dama ha asumido de facto muchas de las funciones que constitucionalmente le correspondían a él, pues tiene el espacio para hacerlo, al estilo del entrañable y nunca bien ponderado vicepresidente Arturo Herbruger. Además, fuera de consideraciones coyunturales y políticas, la verdad siempre debería tener un espacio.

Así ha sido esta vez: el doctor Espada tiene razón y ha puesto el dedo en uno de los problemas mayúsculos de nuestro país.

En Guatemala vivimos con una enorme hipocresía. Por ejemplo nos llenamos la boca y las estadísticas diciendo que somos una sociedad cristiana pero nos matamos unos a otros sin piedad. En la calle y en la casa, nos masacramos de forma violenta y brutal, al estilo de Jack el Destripador, o despacio, al estilo Camotán y Jocotán, con estructuras que promueven la trampa, el engaño, el fraude, el abuso, la exclusión, la pobreza y sobre todo, la impunidad.

¿A dónde se nos va esa supuesta devoción cuando le estamos dando una estocada al otro, estocada para la que encontramos un millón de justificaciones y que para colmo de males nos hace sentir orgullosos? La regla de oro se nos hace perdidiza, aunque sí encontremos tiempo para ir a hacer el show a la iglesia.

La afición por la mentira también debería darnos un poco de vergüenza. Mentimos por deporte y de tanto entrenar acabamos creyéndonos nuestros propios embustes. Pregúntenle a cualquier extranjero y les dirá que le resulta incomprensible como afirmamos con contundencia tanta cosa que luego negamos con nuestras actos.

Mi mentira colectiva favorita es que aquí queremos un Estado de Derecho. Podemos decirlo a rabiar, gritarlo desde las tarimas y los platós de televisión, pero la realidad es que aquí tirios y troyanos quieren opacidad, persecución selectiva de los infractores y capacidad de manipulación. “Para los cuates todo, para los enemigos la ley”, esa es la clave del sistema.

En cuanto a la corrupción, ¿qué más hay que añadir? Este país funciona a base de comprar y vender voluntades. A veces se hace escándalo alrededor de las gavetas de donde se pellizcan vueltos, pero la gente aplaude o calla en torno a los grandes negocios.

Están los expertos en fraudes sofisticados, los cachimbiros que se delatan a la primera y los que se dan baños de pureza pero actúan con el decálogo del patrimonialismo bien prensado en el sobaco.

Como diría don Willy en Macbeth, “aquí hay puñales en las sonrisas”. El doctor Espada se encuentra en el lugar perfecto para saberlo.


Comments

20 Comments so far

  1. Luis on May 17, 2010 4:15 am

    Estimada Dina: Creo que el punto central en este tema, es “quien lo dijo” y no “lo que dijo”. Si queremos por un momento, darnos una pincelada de honestidad, franqueza y sinceridad, ¿Que podemos decir? Cuanto de esos antivalores, deficiencias morales y falencias o imperfecciones (o ¿sera la forma correcta de ser perfecto?)humanas son pan nuestro de cada dia, en todos los niveles, en todos los estratos y no solo en nuestro pais, si no que en todo el orbe. El problema, es lo que nos atañe a nosotros, lo que incide en nuestra sociedad y que debemos absorber en nuestro devenir diario. Reflexiones aparte, disgregantes o no, como cada quien las tome, son como se pueden considerar las palabras o afirmaciones, no por ellas mismas, si no por de quien provienen, por la descalificacion moral carente de una representatividad (podra tener la “legal”) legitimada, totalmente demeritada. Saludos cordiales,

  2. gerson on May 17, 2010 4:43 am

    que decir ante todo, lo ya dicho
    carecemos de muchos valores… y el vice dijo toda una verdad!!!
    el asunto hoy es, cómo hacer para cambiar eso

  3. Roberto Cardona on May 17, 2010 5:48 am

    Estimada Dina, no es la primera vez que vemos este tipo de declaraciones a nivel político. El Dr. Suger en su campaña política lo decía con otras palabras, “la sociedad guatemalteca está enferma”. Declaración contundente también y que al menos a mi, me llevo a votar por el. Esa es la verdad nuestra sociedad está enferma. Usted bien dice o quiere decir que nuestro país es el de la eterna paradoja. Y es que, nos somatamos el pecho o tocamos la pandereta efusivamente todos los domingos, pero no nos ponemos a pensar en nuestras actitudes diarias. Limpiamos nuestros pecados, los domingos asistiendo a la iglesia. Lo que he observado y usted dirá como buena antropóloga, que las sociedades llevan un desarrollo similar en sus inicios. El ejemplo mas cercano es el de EEUU, que a inicios de 1900 era una pocilga inmunda sin leyes o mas bien la ley del más fuerte reinaba. ¿Será acaso un proceso forzado por el que debemos pasar todas las sociedades?

  4. inmer garcia on May 17, 2010 7:52 am

    saludos. me gustaría proponerle un tema de actualidad. sin embargo no se ha divulgado. espero su correo. gracias por su interés. serviría de mucho su apoyo.

  5. Manuel Solórzano on May 17, 2010 2:09 pm

    Estimada Dina,

    Lo que dijo Espada tiene dos lados, es cierto que un buen porcentaje de la población llena los requisitos en abundancia para esas declaraciones, pero no podemos generalizar, si Sodoma y Gomorra se salvaba por 3 Justos, aqui aún confío en que hayan más. Lo que si es molesto y mucho es que el Vice se atreba a decir estas cosas con la misma fuerza con la que se esfuerza en no actuar, en no hacer nada, en ser hipócrita, en estar en desacuerdo en un puesto de poder y allí dejarlo todo. Es un gran Loro Encerrado, habla y habla pero no tiene la capacidad de salir de la jaula en donde el mismo se metio.

  6. Ariel Lemus on May 17, 2010 3:04 pm

    Hoy he leido su artículo en el Periódico, pues estoy suscrito.

    Me gusta cuando un columnista es objetivo y directo/a

    Yo he escrito un ensayo de obra literaria con enfoque de relato hitórico detallista, me gustaría que una persona profesional como usted lo revisara.

    ¿Sería eso posible?

    Atte. Ariel Lemus
    Ixcán
    Correo: arielbrigadier@hotmail.com

  7. Carlos on May 17, 2010 3:12 pm

    Respetada Dina Fernández, sin duda aquí valdría la pena tocar el tema de la madurez.

    Resulta que en nuestro contexto, la misma es desconocida en su significado más puro, y no digamos en la práctica. La madurez, se ha reducido a un simple significado de diccionario. Bien valdría que los guatemaltecos nos pudiéramos hacer a mi consideración, un análisis tipo FODA. Cuales son nuestras Fortalezas?, cuales son nuestras Oportunidades?, cuales son nuestras Debilidades? Y cuales son nuestras Amenazas.

    Vivimos tiempos muy difíciles, la delincuencia y demás males que azotan a nuestra nación son el resultado de la misma falta de madurez.

  8. Mauricio on May 17, 2010 4:33 pm

    Me considero agnóstico pero creo que lo siguiente concuerda con el artículo:

    “No juzguen y no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.
    ¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, cuando tú llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu hermano la paja que lleva en el suyo”.
    San Mateo, 7, 1-5.

    Hace unos días alguien hablaba sobre la necesidad en Guatemala que la Iglesia debía tomar una parte importante en el desarrollo de nuestro país, sinceramente si queremos una República con un verdadero Estado de Derecho yo creo que la Iglesia debería dejarse aparte.

    Establecer un análisis FODA está bien para una empresa (o cualquier economía capitalista como existen muchas). Las debilidades y amenazas creo que las conocemos, lo que necesita Guatemala, creo yo, es que procrastinemos menos.

  9. ana leticia garcia on May 17, 2010 4:35 pm

    Es cierto lo quen dijo el vicepresidente, pero me pregunto, ¡qué ha hecho él en medio de tanta porquería, porque eso es lo que tenemos, sino apañar con omisiones las cuestiones que señala?? porque no desde su cargo ejecuta acciones valiosas que detengan tanta opacidad de las políticas públicas y si no puede, no quiere o no lo dejan,pues entonces que RENUNCIE POR DIGNIDAD

  10. Douglas González on May 17, 2010 4:59 pm

    Estimada Dina. Leí muy sorprendido su columna de hoy en la que nos comparte sus argumentos de coincidencia sobre las declaraciones del Vicepresidente Espada que dice que somos una sociedad: “Mentirosa, hipócrita y corrupta”. Cuando vi los comentarios del Vice inmediatamente vinieron a mi mente personas que a lo largo de mi reccorrido por el país he conocido. Como por ejemplo don Vicente, líder comunitario de Jacaltenango que se dedica a dar capacitación a padres de familia sobre la crianza de sus hijos y de los valores familiares sin cobrar un centavo; claro lo hace luego de largas 14 horas de trabajo que inician a las 4 horas camminando un par de kilómetros para ir por agua y leña para el desayuno de su familia. Luego, labra, cutiva y cosecha maíz en sus 6 cuerdas de tierra. Y me pregunto, ¿Será don Vicente un corrupto, o un mentiroso? ¿Hay hipocresía en la actividad voluntaria que realiza desde hace 35 años? ¿Qué tal la Madre Celeste, que junto a otras 12 hermanas voluntarias atienden a 125 niños con VIH Sida en el Hogar Anna Viltello, a quienes se unen cientos de miles de padres y madres anánimos que luchan honradamente para sacar adelante a sus familias. ¿Me molesta profundamente que a esa gente el Vice, y ud. en alguna forma, les llame corruptas, hipócritas y mentirosos. Quizás nosotros sí: las élites de este país (políticos, empresarios, líderes religiosos y sociales y por su puesto periodistas) sí nos lo merecemos, pero esta gente que hace que Guatemala sea tierra de gente noble y linda no se lo merecen. Por ellos y ante ellos, debería escribir una columa de mea culpa.

  11. Jose Manuel Porras on May 17, 2010 9:33 pm

    el asunto es que si es toda la sociedad estan incluidos todos y todos es todos, y alguien deberia de empezar por rasgarse las vestiduras y vestirse de cilicio y ceniza empezando por nuestros lideres con algo de arrepentimiento para lavar sus vestiduras

    saludos

  12. osbaldo on May 17, 2010 11:07 pm

    los chapines actuamos al

    Los chapines actuamos “al son que nos toquen” y somos aduladores, ya que dificilmente manifestamos nuestro punto de vista contrario. Considero que estas actitudes son históricas y están enraizadas. Conocemos algo de la realidad cotidiana nacional, pero “¿Que se puede hacer?”

  13. osbaldo on May 17, 2010 11:08 pm

    Los chapines actuamos “al son que nos toquen” y somos aduladores, ya que dificilmente manifestamos nuestro punto de vista contrario. Considero que estas actitudes son históricas y están enraizadas. Conocemos algo de la realidad cotidiana nacional, pero “¿Que se puede hacer?”

  14. Juan Ernesto Celis on May 18, 2010 4:26 am

    Usted es una gran Ciudadana, seria una buena funcionaria de Gobierno, siga adelante contribuyendo con el pais desde su actual posicion. exitos. es un gusto leer sus articulos.
    de ser posible me gustaria entrevistarla ya que actualmente me encuentro elaborando una tesis sobre medios de comunicacion.

  15. mariano gonzález on May 18, 2010 4:49 pm

    Estimada Dina,
    creo que la pregunta que se impone es sobre las condiciones por las que se produce dicha situación. Si no es una cuestión genética, entonces, ¿cuáles son las condiciones sociales, históricas y políticas por la que resultamos así? No creo que resulte ocioso pensar al respecto. La esquizofrenia que señala se monta sobre responsabilidades diferenciadas, y creo que la posible respuesta debe verse en términos de particularidades históricas que han configurado el país como violento y empobrecido.
    Mariano González

  16. Dina Fernández on May 18, 2010 8:38 pm

    Juan Ernesto,
    Me puede enviar su cuestionario a dfernandez@xokomil.com. Slds.

  17. Dina Fernández on May 18, 2010 8:40 pm

    Desde luego Douglas, hay gente no sólo buena y honrada en Guatemala, sino excepcional. Pero las virtudes no las aplicamos mayoritariamente como sociedad. Si fuera así, tendríamos otro país. Slds.

  18. Dina Fernández on May 18, 2010 8:41 pm
  19. Dina Fernández on May 23, 2010 2:02 am

    Hay que ir en contra de la corriente osbaldo, ser necio…en algún momento los demás verán que si siguen plegándose al statu quo no saldremos adelante. Saludos.

  20. Alvaro Fuentes on May 31, 2010 5:46 am

    Totalmente DE ACUERDO, ya es hora de dejarnos de PATRIOTISMOS BARATOS “tierra de gente trabajadora” “los guatemaltecos que luchan por sacar adelante a su país”. Considero un calificativo acertado para nuestra sociedad, y no voy a hablar de los políticos y la gente del gobierno, suficiente con lo que dicen los periódicos. Fijémonos en NOSOTROS aquí hay algunos ejemplos de corrupción, mentiras e hipocresía: el estudiante que copia en los exámenes y después cuenta con orgullo como lo logró sin que lo descubrieran, el chiclero que nos vende una galleta vencida, la gasolinera que no despacha el galón completo, el bus que cobra 2 quetzales a las 5 de la tarde, el tipo que compra facturas para pagar menos ISR, el señor que dice que ama a su esposa y gasta parte de quincena en una prostituta, TELGUA que te cobra 5 quetales por un recibo que tienen la obligación de darte… En fin es hora de aceptar que NO ES UN ORGULLO SER GUATEMALTECO y cambiar nuestra cultura. Por supuesto no seamos literales y no pensemos que TODOS los guatemaltecos son así, existen muchos héroes anónimos, gente ejemplar, gente digna de imitar.

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