May
23
La nueva conflictividad
May 23, 2010 | 8 Comments
Hay que tomar nota de una serie de eventos que ocurrieron la semana pasada.
La noticia que más espacio informativo recibió fue el hallazgo de rastros de metales tóxicos en la sangre de 23 vecinos de la Mina Marlin, dedicada a la extracción de oro en San Marcos. Este descubrimiento fue realizado por científicos de la Universidad de Michigan, patrocinados por la organización Médicos por los Derechos Humanos (Physicians for Human Rights).
Luego, el Frente Nacional de Lucha llenó de banderas rojas el centro de la ciudad, muy a lo Venezuela, y presentó al Congreso una petición de nacionalización de la energía eléctrica respaldada por cien mil firmas.
Días antes, campesinos tomaron varios puntos de la ruta Interamericana. Los bloqueos ocurrieron en Sololá y Totonicapán y paralizaron durante doce horas esa importante carretera, por donde transita buena parte del comercio nacional, perjudicando a miles personas que no pudieron cumplir con sus obligaciones.
También se reportó que las organizaciones opuestas a la construcción de una planta de cemento en San Juan Sacatepéquez se retiraron otra vez de las negociaciones iniciadas con el gobierno y la patronal. Uno de los dirigentes, Daniel Pascual, salió en la televisión protestando porque el Presidente de la República no había llegado a entrevistarse en persona con ellos.
Bienvenidos al nuevo escenario de la conflictividad en Guatemala. El tema ya no es la tenencia de la tierra. Al menos ya no es ese el que arroja gente a la calle, ni el que domina las consignas, ni el que se anuncia en blogs y páginas webs. Ahora el grito de guerra se lanza en nombre de los recursos naturales, las industrias extractivas y los servicios públicos (en especial luz eléctrica pero posiblemente también el agua).
Este nuevo escenario de protestas es complejo y requiere ser abordado con inteligencia y sensatez, pues el peligro de que las posiciones se radicalicen y estalle la confrontación no es remoto.
Después de una guerra civil de 36 años que dejó el país henchido de muertos, resulta frustrante constatar cuán fácil resulta caer en viejos patrones de polarización y violencia. El uso de los recursos naturales no tendría que provocar, por fuerza, este tipo de respuesta.
Eso sí, para buscar soluciones, habría que ponerse primero de acuerdo en un par de premisas. La primera, que los recursos de la naturaleza pueden ser aprovechados de manera inteligente y sostenible para el desarrollo integral de Guatemala; y la segunda, que los criterios para encontrar la mejor forma de hacerlo deberían tener un sólido sustento técnico, más que ideológico.
Bajo ese enfoque debería revisarse, por ejemplo, el tema de la minería. Negarse a la posibilidad de explotar la riqueza del país, especialmente en el contexto económico actual, no hace sentido. Ahora bien, eso no quiere decir que debamos permitir que se haga en cualquier parte, a la brava o por pingües centavos. Otros países en Latinoamérica, como Perú y Chile, han logrado desarrollar modelos exitosos. Valdría la pena conocer esas experiencias, analizarlas, discutirlas y evaluarlas, pero no en el aire, azuzando fantasmas, sino con apoyo de datos reales, sólidos y confiables.
En ese sentido, el estudio de la Universidad de Michigan abre un camino más promisorio para abordar estos temas que las medidas de hecho o el despliegue de masas que plantean preguntas sobre financiamientos y respaldos políticos.
La investigación recomienda que se haga un monitoreo exhaustivo y prolongado del área de Santa Catarina Ixtahuacán porque los resultados a los que ellos arribaron, después de tomar muestras de 23 personas en una semana, no son concluyentes. Además, según lo que yo pude constatar en las tablas de datos del estudio, los niveles hallados están por debajo de los indicadores considerados peligrosos.
Vale la pena que alguna institución independiente y con respaldo académico le dé seguimiento a este tema para saber con certeza cuál es la situación y sobre todo, para que se pueda debatir en torno a la actividad minera con información real, no con el petate del muerto.
Ahora bien, todo esto supondría que se quiere evitar la violencia, que nadie tiene la misión de patear hormigueros para generar inestabilidad política y que el auténtico interés es buscar opciones de desarrollo para nuestro país, donde se conjugue la protección del medio ambiente con la generación de riqueza. Esta podría derivarse de regalías o de mejorar nuestras capacidades para producir, competir, atraer inversiones y en suma, multiplicar oportunidades que incuben empleos dignos.
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aquí siempre hay alguien que al abordar temas como esos levantan la vos y no dejan que se llegue a un consenso, no se ¿por qué? ni ¿cómo? pero hay alguien que logra mal informar a las personas llegando al extremo de tergiversar la información… eso no deja que avancemos, ni permite que realmente exista diálogo
Estimada Dina, de nuevo llegamos a otro de los vacíos que tenemos en nuestro país. Como usted lo plantea que, una institución independiente haga los estudios y de el seguimiento necesario, esa labor lo deberían de hacer nuestras Universidades. Claro está que la mayoría de ellas está ocupada con otras cosas, y la pública pues no digamos con el trabajo tan elocuente que hace con el desfile bufo, pues no tiene tiempo ni recursos para poder involucrarse en temas como estos. ¿Por qué debemos buscar a la UM? ¿Acaso no tenemos gente capacitada y los laboratorios necesarios para darle seguimiento a estos temas? Esto es una muestra más de nuestro sistema decadente, donde tenemos nuestras prioridades mal organizadas.
Estimada Dina: Como siempre tocando temas de suma importancia, no digamos este. Si las partes directamente involucradas no le toman la importancia que merece, todo esto va a desembocar en un conflicto de insospechadas consecuencias. Una de las preguntas es que hay detras de todo esto que intereses oscuros lo estan manejando. El resultado es que Guate, no podrá ni sabrá como aprovechar sus recursos, para beneficio de las mayorias y seguiremos en el lamentable estado de probreza imperante.
Estimada Dina; tu columna es interesante y trae a tema asuntos actuales. Yo no creo, sin embargo, que se trate de nuevas conflictividades. La lucha por la tierra, que acaparó el centro de atención de reivindicaciones de hace varios años (y continúa vigente) era (es) en esencia, una disputa por el acceso a recursos naturales. Se hablaba entonces únicamente de agricultura y ahora se habla además de otras cosas; pero en esencia, se trata del acceso a RN. Las propuestas de nacionalización del FNL eran también las propuestas de los años 70 y 80 en donde una de las opciones vigentes seguía siendo el estatismo al estílo del bloque este de Europa y satélites como Cuba y otros y la propiedad privada era satanizada. Como dijo Roque Daltón: “acuso a la propiedad privada de privarnos de todo”. Sí es muy cierto que esas conflictividades adquieren nuevos aires y, como bien lo dices, a pesar de (o problablemente, a causa de) 36 años de guerra, tendemos a la polarización en cualquier ámbito en que nos desenvolvamos.
No comprendo muy bien la frase en que afirmas que el uso de los recursos naturales no tendría que provocar, por fuerza, este tipo de respuesta. Pienso, más bien, que el tema de los recursos naturales es, en nuestro país, uno de los temas más propicios a la generación de conflictos. La macroeconomía del país descansa, en gran medida, en productos primarios. Y la economía familiar rural, no está basada precisamente en transformación industrial. Es decir, a todo nivel, dependemos de los RN y, por ende, su degradación, los derechos de acceso y propiedad, su explotación para satisfacer necesidades energéticas, alimenticias, económicas, etc., merece manejo con pinzas. Tamaña importancia no se ve reflejada en las prioridades estatales ni en las discusiones de problemas nacionales y eso podría hacernos pensar que son temas aislados o nuevos o modas. Creo que no lo son.
Esta situación es solo un pequeño cambio de forma, pero en el fondo se sigue con el manejo político de las masas, lo que naturalmente, a conveniencia de unos pocos sigue deteniendo el progreso y desviando la atención, de los manejos irrazonables del país.
Casi nada podemos agregar a sus palabras, tal vez estimada Dina, solo colegir, que parte del problema, en el aspecto humano, es que pareciera que si hay interes en zapatear sobre el hormiguero, o zarandear la colmena. Ciertamente las polarizaciones o sus “argumentos” han sufrido una aparente transformacion, las “causas de la lucha” parecieran ser otras, pero el objetivo de la polarizacion y de generacion de conflictividad siguen siendo las mismas y ojo, quizas (mas creo sin el quizas) promovidas por desfasados o interesados de las etapas anteriores de conflictividad. Responsabilidad, de la cual carecen los dirigentes nacionales, es lo que se necesitaria para actuar con sabia prudencia e inteligencia.
Cabalmente hoy venía escuchando las noticias sobre el bloqueo que estan llevando a cabo allá por el Km. 150y tantos. Uno de los líderes decía que reunieron a 4 mil pobladores porque protestaban por el aumento a la energía eléctrica (??) no se dejó sin efecto temporalmente (??), por el subsidio que han oido que se puede dar y estan inconformes por eso y por no se qué otra cosa… y por ello bloquean, movilizan a gente, ocasionan pérdidas, etc. Esto se llama ingobernabilidad.
Así mero Manuel, es ingobernabilidad e incapacidad del Estado de ejercer su autoridad. Bueno, incapacidad o falta de voluntad? Saludos.