Doble calamidad

May 30, 2010 | 20 Comments

Los meteorólogos habían asegurado que este sería un invierno apacible, regado con lluvias mansas, ideales para arrullar una siesta a las cinco de la tarde.
Por lo visto, se equivocaron y la Naturaleza ha salido a desmentir con furia a los profetas del clima.
Para comenzar, el primer torrente que nos cayó encima fue de roca pulverizada. En la historia de la ciudad de Guatemala, el año 2010 será rememorado por la lluvia de arena y ceniza que cubrió las calles, los techos, los jardines y la pista del aeropuerto con un manto negro de casi tres centímetros de espesor.
Esto ya nos había ocurrido otra vez: en mayo de 1998, pocos días después del asesinato de Monseñor Juan Gerardi. En ese entonces yo trabajaba en el centro de la ciudad y ví cómo la terraza del edificio se llenó de arena. Por fortuna, la lluvia de tierra negra duró poco y nos preocupó más por lo insólito del acontecimiento –y por el inquietante simbolismo de que ocurriera precisamente tras un magnicidio—que por la magnitud de los daños ocasionados.
Ahora la situación es muy diferente. El Pacaya hizo retumbar el suelo, escupió lenguas de fuego de casi dos kilómetros de largo y nos lanzó una ráfaga de magma triturado que además de precipitarse durante varias horas sobre la capital, llegó hasta Jalapa, El Quiché y las Verapaces.
En las comunidades cercanas al volcán los pedazos de arena que caían del cielo parecían ciruelas y los reporteros que se acercaron al cráter el jueves por la noche vieron cómo se les venían encima enormes piedras incandescentes. Más de tres mil familias perdieron todo su patrimonio.
Las vulnerabilidades de la capital también se revelaron en todo su esplendor. A pesar de que la municipalidad reaccionó con agilidad y que los vecinos en su mayoría demostraron una actitud admirable, uniéndose a las tareas de limpieza, no faltaron los inconscientes descerebrados que, armados con mangueras, empujaron la arena a los drenajes, justo como se les había solicitado NO hacer.
El riesgo de que la arena mojada se convierta en una especie de cemento que tape los tragantes y los drenajes pluviales puede detonar una auténtica pesadilla, en especial cuando empieza la época de lluvias.
Esto nos quedó claro el sábado en la mañana, cuando gracias a Dios el Pacaya decidió otorgarnos una tregua mientras la tormenta Agatha tomaba el centro del escenario y nos daba una probadita del diluvio.
Después de la lluvia de arena volcánica, los torrentes de agua nos volvieron a demostrar qué tan frágiles somos ante la Naturaleza: tres días de lluvia pertinaz bastan para arrastrar al país en el lodo, soterrar familias, destruir carreteras y anegar siembras.
Lo más preocupante ahora mismo es que la tormenta Agatha sea tan sólo la primera de este invierno. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos recién anunció que la temporada de huracanes que inicia mañana y termina en octubre puede ser una de las más intensas jamás registrada. Los especialistas prevén de 14 a 23 tormentas tropicales y de éstas, de 8 a 14 podrían convertirse en huracanes. La temporada más fuerte hasta ahora ha sido la del 2005, en la cual hubo 15 huracanes.
Así, el invierno moderado que esperábamos con entusiasmo luego de varios meses yermos y secos, puede convertirse en un temible desafío para proteger comunidades enteras, la integridad de la red vial y la estructura productiva del país.
Resulta imperativo entonces que las autoridades tomen medidas preventivas urgentes.
La municipalidad de Guatemala deberá asegurarse de darle mantenimiento a los tragantes y la red pública de drenajes pluviales, para contrarrestar los daños que sin duda alguna ocasionó la arena del Pacaya.
El gobierno central deberá tomar decisiones que tengan impacto inmediato para evitar mayores tragedias. Y la población en general, en consonancia con la sociedad política, debe comprender que urgen políticas de largo plazo que moderen nuestra vulnerabilidad ambiental. Hay que reforestar en serio, proteger las cuencas y entender las consecuencias de autorizar licencias de construcción en áreas de alto riesgo.


Comments

20 Comments so far

  1. Luis on May 30, 2010 8:39 pm

    Mjjj!!! El Mensivuhme, nunca le atina a como sera el pronostico del tiempo. Ademas, nos llovio sobre “areneados y cenizeados”. Sarcasmos aparte, es preocupante, si en cuestion de lluvias y tormentas, estas son las visperas, las fiestas no vaticinan nada bueno para nuestro pais. Ojala los recursos, sean recanalizados y dirigidos hacia donde verdaderamente se necesitan y se anticipen las medidas para prevenir los riesgos inminentes para muchas de nuestras poblaciones, tanto urbanas como rurales. Saludos Dina,

  2. Roberto Cardona on May 31, 2010 4:27 am

    Estimada Dina, como siempre, en esta época de lluvia siempre sale a flote nuestra debilidad en infraestructura. Por ejemplo, yo tuve la oportunidad de trabajar en La Nueva Concepción, Escuintla. Es una zona donde año tras año se inunda sin necesidad de Mitch o Stan o Agatha. Es una zona altamente productiva, con suelos envidiables y con una profundidad que se asoma a la de las grandes planicies estadounidenses. Cree usted que alguien ha dicho “creo que es hora de hacer algo en la zona para evitar que se siga inundando todos los años”. No, y es que es la falta de respeto al derecho del individuo que usted bien hablaba anteriormente. Mientras nos importe un pepino el derecho individual, las carreteras siguen como están, los puentes se derrumban, las calles se inundan, los tragantes se llenan de arena y nuestras autoridades solo ven como llenarse los bolsillos. Y es que se convierten en apaga fuegos, cuando un poco de planificación y un poco de honestidad, le daría una mejor oportunidad a tantas poblaciones que al oír de huracanes y demás solo pueden persignarse y pedirle a Dios que no se los lleve el río, literalmente.

  3. Guillermo Castañeda Lee on May 31, 2010 2:45 pm

    Que triste lo que nos está pasando, pero puede ser que se cumpla aquello que dice “que el que mal se gobierna, despacio lo padece”.
    Puentes arrastrados, apagones en varios puntos del país, energía eléctrica cara, incapacidad para mantener todos los servicios que requiere el incremento poblacional; gastar recursos en subsidios que son necesarios para mantener una red electrica bien interconectada, que la haga dificil de colapsar; falta de decisión para construir represas que sirvan para almacenar agua y evitar las inundaciones y aprovecharlas para construir hidroeléctricas; etc,. Todo esto demuestra carencia de planificación y decisiones erróneas que nos han conducido al fracaso.
    A veces uno quisiera hacer planes y aportar ideas para tratar de mejorar las cosas y darlos a conocer a los que tienen el poder para que las evalúen y si las consideran aceptables, que inicien la implementación de las obras necesarias a largo plazo, pero ya me convencí que para que, si nadie va aceptar algo que no le produzca réditos políticos inmediatos.
    Hay mucho que decir sobre este tema, pero a veces si no se cuenta con el espacio suficiente, es mejor no decir nada, pues puede ser mal interpretado, para lo que hay especialistas no solo en Guatemala sino que a nivel mundial, pues con Internet, uno no sabe desde donde vienen las contradicciones.
    Cada una de estas previsiones a futuro requieren de inmediato ciertas restricciones, por lo que hay que pagar un precio político, lo que nínguno está dispuesto a sacrificar hoy para tener bienestar mañana, aunque eso signifique un mejor país y desarrollo para el futuro.
    Cuando pienso en esto me recuerdo que en una reunión de alcaldes peteneros, todos se jactaban de lo que habían hecho y decían que eso los llevaría a su reeleción. Todos habían hecho algo para reuniones sociales, para actos culturales, repartido láminas, etc.,pero el alcalde San Francisco decía que el era el único que iba a ser reelecto, pues había introducido el agua potable con su sistema automático de clorinación, la primera fase de drenajes, drenar las areas pantanosas del pueblo (las Aguadas), etc. Bueno, para no cansarlos, todos fueron reelectos, menos el de San Francisco. Por eso los presidentes no hacen algo que valga la pena, sino algo que cause un impacto populista o algo que satisfaga el ego cultural de los intelectuales.

  4. nicte walls on May 31, 2010 3:26 pm

    no es cierto, lo del número de huracanes lo habían dicho desde enero, así que este será un invierno fatal,

  5. Gerson Chinchilla on May 31, 2010 3:29 pm

    en estos momentos los simulacros no valen de nada, se demostro lo poco eficientes que son las entidades encargadas de prestar sus servicios ante estas catástrofes. ayer por la noche (11:00pm) aún no rescataban a dos niños que permanecian en medio de las correntadas del Motagua sobre un árbol, resulta paradogico el asunto pues una persona ofrecio su elicoptero personal para ayudar al rescate pero aeronautica civil no otorgo el permiso para volar y la cosa es que ya en la tarde dos elicopteros habían sobrevolado el área y no rescataron a los niños.
    eso demuestra incopetencia, no hay coordinación y todo ayuda se vuelve lenta, sólo espero que la ayuda de los países amigos no sea utilizada con fienes politiqueros.

  6. Ana González Ewens on May 31, 2010 4:53 pm

    Estoy en común acuerdo contigo Dina. A mi lo que más me altera, y digo altera en forma de disgusto, vergüenza y ofensa…es que sigan dándoles la construcción de NUESTRA infraestructura pagada con NUESTROS impuestos a gente que además de transa junto con los que los contratan claro está, además sean incapaces de construirlos bien para taparle el ojo al macho después de todo lo que se quedan!!!! Por ejemplo el puente de los esclavos de fue con Pancho…..EL NUEVO!!! Y el que construyeron los gachupines hace más de 400 años ahí está! Que dolor, que dolor, que pena…

  7. LUIS DE LEÓN on May 31, 2010 5:54 pm

    Estimada Dina, con tanto desastre que ocurre casi año con año y como Ud. dice pueda que estas sean solo las primeras por que el invierno inicia y de un volcán ya vimos que no se puede predecir nada, los que vimos fenómenos como el terremoto del 76 sabemos que estas catástrofes son una lotería para los gobernantes que les toca pues tiene ahora el uso de recursos sin licitar y pueden entregar obras “de emergencia” a compadres como favorecer a la gente a fin a su proyecto político o entregarla previo compromiso, negociando así el hambre y necesidad del pueblo. Por eso no extraña el que Colom haya dicho que el Fondo de Emergencia sea “Una Bendición” (pero para el y Doña Sandra). Como dice el refrán “Piensa mal y Acertarás”
    Ahora bien es una desfachatez que hayan obras como puentes que apenas se reconstruyeron con la tormenta Stan se vuelvan a caer… lo que sucede es que toda esa corrupción gubernamental y municipal hacen que estos contratistas las hagan sin un verdadero régimen de especificaciones o una entidad colegiada que ponga normas para que como ejemplo un puente soporte “x “veces mas la cantidad de agua que lo cruza así como un soporte de peso mayor a su tráfico.
    Somos un país con posibilidades de riesgos de tipo geológico y climático, por lo mismo de ser un país en vías de desarrollo nuestra infraestructura debería de ser de alta calidad para evitar que los desastres se conviertan en tragedias de la magnitud que ahora vemos y que tristemente seguiremos viendo.

  8. Julietha Godoy on May 31, 2010 6:10 pm

    Estimada Dina, le saludo desde San Juan Amatitlán, Ciudad de las Cartas. Nuestra ciudad ha vivido nuevamente el horror que nos causó el Mitch, aunque he de decir la magnitud del desastre es más fuerte en este 2010. Calles, casas, puentes, destruidos… más no la voluntad de un pueblo que tomado de la mano de Dios y con el apoyo de sus hermanos guatemaltecos está saliendo adelante, con el dolor plasmado en su mirada pero con el corazón lleno de valor. Gracias por compartir su columna.

  9. juan gramajo on May 31, 2010 6:33 pm

    Estimada Dina definitivamente mucha de esa arena fué a parar a los tragantes y drenajes y una de las prioridades de “Tu Muni”, debería ser iniciar con urgencia su limpieza, una gran mayoría de vecinos no limpiaron sus frentes, ni sus techos y con la tormenta que nos llegó como cosa rara sin que nadie se diera cuenta, grandes cantidades de arena ya estan sepultadas en los drenajes. No nos debe extrañar que sigan los hundimientos como el ocurrido en la zona 2.

  10. Karin Herrera on June 1, 2010 12:21 am

    Estimada Dina, duele ver las diferentes tragedias vividas por numerosos compatriotas. Duele aún más el oportunismo del partido político en el Gobierno, para salir de inmediato con nuevos anuncios promocionando espejismos. Duele tanto que el sufrimiento de nuestra población con bajo nivel educativo sea utilizada con fines electoreros.

    Y si es el momento de ayudar y apoyar a los que están padeciendo estos terribles llamados de atención de la naturaleza, y sería mejor hacerlo directamente en los casos que sea posible, para evitar a los aprovechados.

    Los efectos adversos de la naturaleza nos e pueden evitar, pero hay cosas que sí pueden cambiar y para ello es necesario que los políticos se bajen de la nube en la que vuelan, se deben revistir de honradez y dignidad, y finalmente que hagan un uso transparente y honesto de los recursos que donen o nos presten para esta emergencia. Deben dejar de viajar por cualquier motivo y evitar que los acompañen asistentes, asesores o comitivas, deben utilizar sólo los viáticos que necesitan. Deben reducir sus exigencias en cuanto a seguridad, si los demás guatemaltecos podemos subsitir con la escasa seguridad que nos brindan, por qué ellos necesitan que les paguemos a ellos y a sus familias sus choferes y guardaespaldas. No deben contratar obras de mala calidad y con precios abultados con el fin de ganar una comisión. Si esto fuera así, mucho dinero se ahoraría y se podría invertir bien para renovar la frágil infraestructura del país. Por lo menos esta vez, los políticos en el Gobierno de Guatemala deben pensar en Guatemala, y que este país no se termina con ellos, en este país dejarán a sus hijos y nietos.

  11. Elsa Mayen on June 1, 2010 4:10 am

    Esperemos que solo sean “dos calamidades”, porque se ve venir la “tercera calamidad”, el echarle manos al prestamo de $85 millones para calamidades, sin licitación alguna dado “el estado de calamidad”….

    Seria bueno que en la carretera Interamericana, se analizara si los estragos son debidos a la tormeta o si son producto de malos trabajos hechos al hacer la ampliación de la carretera,

  12. Dina Fernández on June 1, 2010 7:14 pm

    Tiene el teclado de la compu lleno de razón Elsa Mayén. Gracias por su comentario.

  13. Dina Fernández on June 1, 2010 7:14 pm

    Don Luis, trato precisamente ese tema de las obras de la tormenta Stan en la columna que acabo de postear. Saludos y gracias por sus comentarios.

  14. Dina Fernández on June 1, 2010 7:18 pm

    Don Juan, qué miedo dan esos agujeros gigantes. Y Tu Muni esta vez sí va a hacer algo? Saludos.

  15. Dina Fernández on June 1, 2010 7:19 pm

    Mucho ánimo Julietha! Saludos

  16. Dina Fernández on June 1, 2010 7:19 pm

    Gracias por mencionar este asunto Ana González, hoy escribí al respecto. Saludos.

  17. Dina Fernández on June 1, 2010 7:20 pm

    Nicté, varias veces se publicó en los medios que se esperaba un invierno calmado. Si me da tiempo voy a buscar los logs y se los paso. Saludos.

  18. Dina Fernández on June 1, 2010 7:21 pm

    Tiene toda la razón Luis, ojalá que ahora los dineros que ya pidieron prestados los canalicen donde debe ser… Saludos.

  19. mariela oliva on June 8, 2010 6:55 am

    siempre… el insivumeh espera ver desastres… para dar alerta de cualquier color… porque esperar… ojala y no sigan asi porque que yo sepa no les pagan tan mal, como para dar noticia de algun fenomeno cercano con posibles daños… vivo en la zona 6.. y todas las noches duermo con miedo por los 2 oyos cercanos…

  20. Rafael Sáenz Argueta on June 14, 2010 5:49 am

    Un comentario, doña Dina, al respecto de los puentes deficientes. Sí en un hospital ocurre alguna mortandad por descuido de los médicos, de seguro las autoridades respectivas buscarán al responsable.
    Leí las declaraciones del presidente del colegio de ingenieros (con minúsculas porque no me merece ningún respeto)y en ningún momento habló de establecer una comisión que verificase la responsabilidad de sus colegiados en esas contrucciones desastrosas que fueron pagadas con nuestros impuestos.
    Ya es hora de comenzar a exigir responsabilidades.

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