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Juez y parte
June 15, 2010 | 8 Comments
¿Qué hizo el magistrado suplente de la Corte de Constitucionalidad, Hilario Roderico Pineda, al escuchar el lunes la conferencia del responsable de la Cicig, Carlos Castresana? ¿Se habrá tomado un vasito de sal de uvas para la gastritis o se habrá alzado de hombros, pensando que esto sólo es una mancha más para el tigre?
Me explico. En una de las grabaciones expuestas el lunes por la Cicig, el magistrado conversa con un cuñado de los hermanos Valdés Paiz, prófugos por el caso Rosenberg y dice, respecto al depuesto Fiscal General, Conrado Reyes: “él es muy, muy, muy amigo”.
Ciertamente, en la grabación telefónica no se menciona el nombre del señor Reyes, pero queda claro que se trata de él y se infiere que el magistrado está ofreciéndose para inclinar al jefe del Ministerio Público a favor de los fugitivos.
¿Prueba esta plática que Reyes haya hecho algún pacto con el magistrado, con la familia Valdés Paiz o con sus abogados? A mi criterio, caben aquí varias hipótesis: que el pacto en realidad existiera, que el magistrado confiara en poderlo obtener o que simplemente se estuviera ufanando como hace tanto patojo idiota, que presume de hazañas amatorias cuando las jovencitas ni lo voltean a ver.
Lo que sí vale la pena resaltar es que a este magistrado suplente, Roderico Pineda, lo agarraron “in fraganti” en un pecado que es muy común en el sistema de justicia del país, pero sobre todo en las instancias superiores, donde los fallos se vuelven definitivos.
Ese pecado que no queremos reconocer, ni tipificar en el código penal, se llama tráfico de influencias y le hace un daño enorme a la administración de justicia.
Para comenzar, destruye cualquier noción de igualdad ante la ley, que es uno de los pilares del ordenamiento jurídico de las democracias. Se trata de que nuestras acciones sean juzgadas por lo que son, no por quién las comete. El propósito es que nadie sea superior a la ley, ni tenga la capacidad de someterla o comprarla.
Ese principio del Estado de Derecho sirve para trastocar la ley del más fuerte, la del señor feudal que describe el Rey Lear al decir: “acoraza el pecado de oro y la pesada lanza de la justicia se parte sin herir; cúbrelo de andrajos y lo traspasa la pica de un pigmeo”.
Los coqueteos entre un magistrado y el representante de dos personas requeridas por los tribunales, también hacen de la independencia judicial una ficción. Se supone que los jueces deben deliberar sin presión de nadie. ¡Vaya ilusión, si aquí parece que están charlando dos compadres! Sólo faltó que preguntaran cuánto es y en dónde firmo.
No voy a extenderme más sobre las implicaciones de este tipo de negocios, pues me parecen evidentes: es inaceptable que un magistrado confunda el trabajo que le toca desempeñar, pagado por los contribuyentes, con el de un abogado defensor, pagado por un particular.
Lo más grave de este asunto es que no se trata, ni de lejos, de la primera vez que ocurre. El licenciado Pineda tuvo la mala suerte de ser sorprendido, pero varios de sus compañeros cojean de la misma pata. Tanto así que uno de ellos tenía el descaro de anunciar los servicios de su bufete profesional enfatizando que ocupaba una silla en el pleno de la Corte de Constitucionalidad. Esto nos demuestra que la práctica se ha vuelto tan común que los más rústicos ni siquiera entienden que debería costarles el puesto.
¿Y qué tipo de sanción creen ustedes que han ameritado semejantes vicios? ¡Ninguna! No se le ha llamado la atención a los magistrados que no saben disimular, como tampoco a otros, que perfuman la tarjeta de presentación, pero que hacen exactamente lo mismo, que los hay.
¿Y por qué permitimos que se prostituya de esa manera la justicia? Porque hay quien pague por ello, mafiosos y empresarios de todo pelaje, cada cual convencido de que merece ser medido con distinta vara que los descalzos.
Estamos hundidos en ese pantanal de corrupción hasta las orejas pero ¿quién quiere cambiarlo?
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Estimada Dina. Lo escrito por usted, es el reflejo de lo que algunos o varios profesionales de las leyes pensamos. La igualdad ante la ley es una ficción. Y de verdad, hablando con algunos amigos, es una verdadera desgracia que personas de ese tipo se encuentren sentados en lugares que otrora fueron ocupados por grandes maestros del derecho como un Epaminondas González Dubón o Edmundo Vasquéz Martínez, quienes en su momento recuerdo eran apodados VACAS SAGRADAS, pero estos señores, no llegan ni a chivos, porque la honorabilidad a la que tanto hacen alusión los magistrados (tanto CSJ como CC) rasca en una fantasía, creída únicamente por ellos. La felicito, porque como en otras ocasiones, su opinión da en el blanco perfecto.
Estimada Dina. Solo vamos a querer cambiar el sistema hasta que hayamos sido víctimas de él.
Es decir, los que podemos protestar y hacer oír nuestra voz hemos estado, de una manera u otra, emparentados con el lado oscuro de este problema. Hayan sido relaciones sociales, de familia o de trabajo, casi siempre hemos tenido un conocido pilas para los conectes.
Se necesita coraje y valentía para reconocer que hemos sido parte del sistema.
NO SE HASTA CUANDO VAMOS A SOPORTAR ESTA CLASE DE PERSONAS, PERO AL EX-FISCAL SOLO SE LE DESTITUYE O SE LE SEGUIRA INVESTIGACION PARA DETERMINAR SU GRADO DE CULPA, O A ESTE SEÑOR MAGISTRADO SUPLENTE LE VA A ROGAR QUE RENUNCIE, O SE HAGA EL LOCO MIENTRAS PASA LA TORMENTA, DE VERDAD QUE DA PENA.-
Estimadda Dina, yo si quiero hacer algo para cambiar este lastre que nos corroe, aunque soy una guatemalteca sin influencias pienso hacerlo desde mi hogar, con mi familia.
Lamentablemente, estos funcionarios que han sido señalados y otros que aún gozan de las mieles de la impunidad, están subidos en su nube y creen que por el puesto que ocupan sus actos son correctos (aunque no lo parezcan), porque tienen el poder. A veces uno conoce a personas cercanas a algunas de las personas que ocupan puestos de importancia en el organismo judicial y al escucharlas tratar de defender, lo que a mi juicio es indefendible, uno se puede dar cuenta que o pecan por ignorancia o por ceguera a conveniencia o realmente son cara dura.
Lamentablemente, varias de estas personas en puestos que pagan nuestros impuestos, aprovechan según afirman algunos, el momento en el puesto, porque según se dice después van a estar quemados. Y aprovechar el momentos implica numerosas posibilidades que pueden ser lícitas o ilícitas, y allí está el gran problema, su ambición destruye este país. Los valores que manejan nada tienen que ver con la honestidad, con la integridad, con la responsabilidad, en fin adolencen de una gran cantidad de valores deseables.
Para seguir buscando una ruta hacia un mejor sistema de justicia, tenemos que participar más. Asumir nuestro papel como sociedad civil que no la conformman únicamente las organizaciones sociales, la conformomas todos los guatemaltecos, exijamos por ejemplo que que la integrantes de la Comisión de Postulación para elegir al nuevo Fiscal se inhiban. Los mecanismos existen, los pretextos que exponen son salvables y no un impedimento. Si realmente quisieran hacer algo bueno por este país, se inhibirían.
Feliz día,
hola Dina, mucho gusto, espero que se acuerde de mi, si me puede facilitar su correo electrónico se lo agradeceré, necesito hacerle una consulta.
saludos
y que ha sucedido, nos hemos dormido en nuestra comodidad; lo que suceda en el mundo no nos importa y cremos que no nos afecta, esa es la idea que tenemos y con la cual nos han educado en casa. hay que reconocer que es en casa donde se nos enseña a ser parte de este sistema putrefacto.
Cambiar esta situación no es tarea fácil, porque no es algo que se cambie desde la silla presidencial; esta es una labor que debe hacerse desde el seno familiar, pues, es desde ahí donde la sociedad se ha ido degenerando.
Carlos, claro que me acuerdo. Es dfernandez@xokomil.com