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¡Lo dejan libre!
July 9, 2010 | 7 Comments
A nuestro país le urge que los jueces puedan gozar de independencia, pero algunos de ellos se esfuerzan en tomar decisiones tan ridículas que lo único que pueden generar en la sociedad es una ola de indignación (aparte de recordarnos ese olorcito a guayaba podrida que según García Márquez caracteriza al trópico macondesco).
Ese es el caso del juez Mario Efraín Najarro, quien autorizó que el asesor de seguridad del ex presidente Alfonso Portillo, Napoleón Rojas, se fuera a disfrutar de arresto domiciliario, en vez de ir a reunirse con sus compinches a la cárcel.
Para sustentar el fallo el juez utilizó argumentos que lo dejan a uno con la boca abierta. Entre ellos destacan detalles circunstanciales sacados del manual básico de la impunidad.
Por ejemplo, el juez adujo que la fiscalía especial de la Cicig no pudo acreditar que Napoleón Rojas trabajó para el ex presidente y formaba parte de su equipo. Pero ¿y dónde ha vivido este licenciado Najarro? ¿Dónde estuvo los cuatro años del gobierno del FRG? La relación entre Portillo y Rojas –o los hermanos Salán Sánchez– es un tema que se debatió, comentó, expulgó, por doquier…
Asuntos de conocimiento público tan amplio no necesitan ser demostrados, al menos no en esta etapa del proceso. ¿O acaso para aceptar su reciente traslado a la capital el juez exigió tener a la vista el acta de nombramiento del Presidente de la Corte debidamente rubricada? A ese paso, va a solicitar que se certifiquen las firmas del Acta de la Independencia antes de encabezar un escrito con la consabida fórmula, “en la República de Guatemala…”
A pesar de que filigranas procesales como esta denotan una clara vocación por hacerle fácil la vida al prominente asesor de Portillo, aceptemos que el licenciado Najarro es puntilloso, que acaba de venir de Huehuetenango y quiere apantallar como un tipo exigente.
Eso podría ser, pero un examen más cercano del fondo de la decisión no resiste al análisis. Y no hace falta tener un doctorado en ciencia jurídica para darse cuenta: la verdad es que hasta un niño de segundo grado podría advertir que la lógica del señor juez se cae de un soplido.
La razón de ser de la prisión preventiva consiste en evitar que un reo se fugue. Así, cuando un juzgador considera que alguien podría poner patitas en polvorosa en lugar de enfrentar estoicamente un proceso judicial, ordena recluir al sospechoso para asegurarse de que éste pueda ser llevado ante la justicia.
En algunos casos ese riesgo puede ser sujeto de discusión. Sin embargo, los antecedentes del señor Rojas no permiten siquiera levantar el tema. En el momento de su detención, en una casa de San Juan Sacatepéquez, el señor Rojas ya era un fugitivo.
En otras palabras, ya se le había acusado y tratado de apresar, y él ya se había hecho humo. Ergo, resulta más que previsible que contando con recursos y oportunidad, el señor Rojas intentará burlar de nuevo a la administración de justicia. Quizá el juez haya escuchado alguno de los abundantes dichos populares que retratan ese fenómeno: “gallina que come huevo”, “árbol que crece torcido”, “la que es vuelve” (con mini falda y diente de oro, como solía añadir el recordado maestro Quiroa)
Nuestras cárceles no son gran cosa, pero ofrecen un poco más de certeza que la cómoda residencia del señor Rojas y sería preferible que estuviera ahí, abrazado del Smiley, que en su cómoda residencia.
En resumidas cuentas, no hay justificación alguna para que este tipo, de quien se sospecha pertenencia al equipo de los chicos malos, pero malos de verdad, tenga el privilegio de chiflar en su casa mientras sus compañeros se pudren en el bote.
Lo mismo puede argumentarse de la fianza impuesta. Se trata de un desfalco de Q30 millones (y eso es sólo la puntita del iceberg) y lo dejan ir por Q600 mil. No vale la pena ni comentarlo.
Vaya forma de estrenarse del juez Najarro, a quien la Corte Suprema acaba de ascender, supuestamente con excelentes referencias. Sólo cabe preguntarse ¿quién les dio semejante “ayudita”? ¿Será que son compadres de los gallardos guaruras que se aparecieron custodiando al defenestrado fiscal general el mismo día de su nombramiento?
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Gracias Dina, me hizo reir su comentario de “abrazado del Smiley”. Sin duda alguna, da tristeza ver la impotencia del aparato de justicia en nuestro país. Unos pocos que a base de amenazas y “pushos” de billetes compran a los “buenos” y favorecen a los malos. ¿Cómo hacer para que eso acabe? ¿Será solo educación? ¿Será el sistema electoral y partidos políticos? ¿Presupuesto? ¿Tendremos que hacer toda una reingienería de de nuestro actual sistema? ¿Cómo habrán hecho otros países?
Alguna vez he dicho que Guatemala es el país conceptual, todo es puro concepto y la realidad: ¡apesta! Talvez podríamos echarle la culpa a alguna tara hereditaria, producto de la malnutrición, del analfabetismo y la idiosincracia muy comoda, propia del guatemalteco.
Como decia el personaje de Sam Malone en LOS INTOCABLES de Brian de Palma: “WHAT ARE WE PREPARED TO DO?”
Lo lamentable de todo esto es que los ciudadanos seguimos recibiendo señales de inoperancia y corrupción dentro del sistema de justicia del país. En estos momentos, más que un sentimiento de indignación como el que usted señala, me embarga un sentimiento de desesperanza y profunda frustración. ¡Qué impotencia tan grande la que se siente cuando en este “Macondo chapinizado” la sanción a dicho juez fue su traslado al interior! ¿Para qué? Gracias, Dina, como siempre, ha puesto de dedo en la llaga.
En realidad, doña Dina, el traslado de este personaje al interior de la República no es un castigo. ¡Es un premio! Sí, ya demostró que no le tiembla el pulso para sacarse de la manga este tipo de resoluciones. Me contaban que hace un par de años cayeron en el norte del país un grupo de mexicanos con equipos de GPS, radiofaros portátiles para navegación aérea, radios multibandas, luces de navegación, un par de valijas con pisto y las consabidas AK’s y M16.
La PNC y el MP estaban felices por la captura y la juez mucho más, pues les puso a los mexicas diez mil quetzales de caución económica a cada uno y no confiscó los equipos los equipos pues adujo que no eran prueba que trataran de delinquir con ellos.
Al otro día ni sombra de los mexicanos. Por supuestoque no valió ninguna queja y la prensa nacional estaba muy lejos de esta noticia.
Pero, no cree doña Dina que en el Organismo Judicial también se manejan las “comisiones” que se reparten entre todos los funcionarios muy al estilo de la PNC y Ministerio de Gobernación.
Por eso sostengo que este juez no fue castigado, sí no fue promovido a una plaza “más lucrativa”.
Dina
Urge una organización que motive a la Sociedad Civil a manifestar su repudio a estas terribles acciones y desatinos. No hay forma que ustedes los personajes que tienen credibilidad, sirvan de líderes para mostrar nuestro repudio? Convocarnos a salir a tocar cacharros y bocinas a una hora determinada o portar listones de un color específico, etc.
Por lo menos desahogar nuestra frustración y que el mundo sepa que el pueblo no avala semejantes barrabasadas!! Qué verguenza.
saludos y buen día doña Dina!!!
Lo que sale a relucir es a quíen en realidad sirve el juez, que por cierto, no es a la justicia, mucho menos al pueblo… que es quien le paga el sueldo.
Como es posible que alguien que ha estado prófugo de la justicia salga libre con fianza y arresto domiciliar, eso es un premio!!!! es risible la manera como se castigan a los delincuentes y prófugos, aúnque en la cárcel igual hiba ha estar de paseo disfrutando del paisaje. lo incronguente del sistema, faido, del país; a la cárcel se va de vacaciones, a dormir y comer de gratis (a costa del pueblo, y no a cumplir una condena.
hace algunos años, participando en el programa Juez por un Día, me decía el Juez de Paz; que la ley es perfecta, lo que sucede es que quienes aplican o debieran aplicarla tergiversan el espíritu de la ley. Hacen una interpretación antojadiza para beneficio del que pague más…