Jul
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Reforma policial
July 13, 2010 | 11 Comments
Un tema que nos debería convocar y unir a todos los guatemaltecos es la reforma policial emprendida por Helen Mack.
Hay quienes dirán que a estas alturas del período de gobierno es ya tarde para iniciar un proceso tan complejo como ese y que por lo tanto, no queda tiempo para realizar cambios sustantivos antes de que las elecciones, y un eventual relevo en el poder, interrumpan cualquier decisión.
Esa es la lógica usual de la gestión pública en Guatemala, lógica que a todas luces nos ha conducido al más rotundo de los fracasos. Nunca vamos a avanzar si pretendemos reinventar la rueda cada cuatro año y si seguimos careciendo de cuadros técnicos que puedan asumir la conducción del gobierno y le den estabilidad a largo plazo.
La reforma de la Policía Nacional fue acordada en los Acuerdos de Paz. Estaba claro que la institución estaba militarizada, carcomida por la corrupción e infiltrada por las organizaciones criminales. Sabíamos que carecía de oficiales debidamente capacitados, que no contaba con la estructura ni los incentivos para atraer talento y ofrecer una carrera institucional estable.
A pesar de las dificultades que supuso el “reciclaje “ de su personal, el proceso inició con augurios relativamente optimistas. Desafortunadamente, cuando llegó al poder el FRG los primeros esfuerzos de reforma se vinieron al traste y la institución fue invadida por agentes de las mafias. Luego, en la administración de Oscar Berger, la Policía cayó en manos equivocadas. Una mezcla de omisiones garrafales, sumadas a la política errónea de “limpiar” las calles al estilo Chupina acabó agravando la situación.
La inestabilidad extrema que ha sufrido todo el sector de seguridad bajo el gobierno de Alvaro Colom ha sido letal para el conjunto de instituciones que trabajan bajo la sombrilla del Ministerio de Gobernación, pero especialmente para la Policía y Presidios.
No es de extrañar entonces que en estos últimos meses hayamos alcanzado niveles delirantes de violencia e impunidad, superiores incluso a los vividos en tiempos de la guerra. Así, en las últimas semanas, las bandas criminales han retado a las autoridades, y a la sociedad, de una forma salvaje y macabra.
Ojalá la colección de cabezas y de cuerpos desmembrados que han aparecido por toda nuestra ciudad nos obliguen a admitir que es tiempo de mostrar unidad, cuando menos en el frente del combate a la delincuencia.
Esa unidad debe provenir de toda la población que anhela vivir en paz y bajo el imperio de la ley. Resulta particularmente importante que encuentre una expresión coherente a nivel de elites: tanto las económicas, como las académicas o las políticas.
Con seis mil muertos al año, con el desarrollo inaceptable de las extorsiones, los secuestros y el sicariato, no podemos darnos el lujo de dar por perdidos los siguientes dieciocho meses, con la excusa de que ya vienen las elecciones y no hay proceso que aguante a estas alturas.
Que sea tarde no justifica que incrementemos aún más el retraso, pues cada día perdido implica demasiadas muertes que podrían evitarse. Los estratosféricos niveles de criminalidad y violencia deben forzar a las autoridades a actuar con voluntad a partir de hoy, a tomar las decisiones correctas ya, sin más dilación.
El esfuerzo por asumir, ¡al fin!, la reforma policial, debe ser multipartidista. Nadie ignora, por ejemplo, que la Academia de la Policía debe dar un salto enorme de calidad, para formar mejores agentes y sobre todo, a los futuros líderes de la institución.
Es sabido también que se requiere sentar las bases organizacionales para asentar una carrera judicial fundamentada en méritos profesionales e integridad, donde los incentivos y las sanciones se impongan con la mayor justicia posible.
Queremos policías que gocen del respeto y la confianza de la comunidad. Otros países lo han logrado y no sólo en Suiza o Escandinavia. Ahí tenemos, más cerca de nosotros, el ejemplo de Chile y Colombia. Ambos gobiernos, el primero a través de sus carabineros y el segundo a través de un nuevo asesor, el coronel Luis Alfonso Novoa, están colaborando con la actual reforma policial.
Bienvenido sea el conocimiento y el esfuerzo. Pero debemos asumir que no habrá cambio real a menos de que los guatemaltecos pongamos voluntad y madurez para empezar ¡pero ya!.
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Caramba estimada Dina, no dejo margen para agregar comentarios, usted lo ha dicho practicamente todo. El punto es: ¿verdaderamente habra voluntad politica? Si queremos parodiar de esos proximos 18 meses solo podemos decir, que nuestra Guatemala, lleva no una, si no varias decadas perdidas ¿podremos recuperarlas? Creo que si, pero mas que la participacion de todos los guatemaltecos (enfocada a la exigencia de los politicos, sea quienes sean los que detenten el poder) como individuos, debe ser como sociedad que hoy por hoy, por culpa de los politicos se encuentra encabezando el listado de los cuatro paises potencialmente o infieri, a punto de graduarse de estados fallidos (Revista Foreing Policy de prestigio reconocido).
Totalmente de acuerdo con la necesidad de apoyar dicha reforma, pero es preciso auditorear a los Directores de la Policía y Ministros de Gobernación porque, qué puede hacer un joven oficial ante la corrupción que le venga de sus autoridades inmediatas?
Insisto en que urge fortalecer la voz de la Socieda Civil para acompañar estos procesos, no cree?
Ya hemos visto durante años el “sindrome de Penélope” en las instituciones gubernamentales. Cada cuatro años, borrón y cuenta nueva y eso ha hecho que no avancemos en la consolidación de nuestras instituciones. Yo tengo mucha fe en Mirna Mack. ¿Que podemos decir de ella? Solo cosas positivas. Sin embargo, tiene que tener un apoyo institucional para que realmente se lleve a cabo la reforma policial en todos los niveles. Espero, realmente espero, que la dejen. Dina, yo, como muchos guatemaltecos ansiamos vivir en un pais tranquilo. La semana pasada a unas ocho cuadras de mi casa hubo una balacera y murieron cinco personas, cuatro de ellas fueron “daños colaterales”. Yo no quiero un pais asi,y creo que muchos guatemaltecos ya somos lo suficientemente maduros y tenemos la voluntad del hacer el cambio. Pero ¿ y las instituciones?… es allí donde esta el poder.
Que tristeza que despues de tantos años desde la firma de los acuerdos de paz, describir a la Policia Nacional sea tan facil como pasar a tiempo presente uno de los parrafos de su columna:
“Esta claro que la institución esta militarizada, carcomida por la corrupción e infiltrada por las organizaciones criminales. Sabemos que carece de oficiales debidamente capacitados, que no cuenta con la estructura ni los incentivos para atraer talento y ofrecer una carrera institucional estable”.
No veo la luz al final del tunel, sin embargo, le deseo suerte a la Sra. Mack.
Algo que no se toca en este artículo es el papel del ejército nacional. No entiendo porqué no se consiera utilizar al ejercito tanto en su personal (que son muchos) como en sus instalaciones y equipos para contribuir el control de la delincuencia del país. En Petén y la mayoría de áreas protegidas hay mucha depredación y nadie hace nada. Creo que se debe de analizar por el alto mando del ejercito ayudar a esta reforma de la policía nacional. Los oficiales de la escuela Politécnica podrían contribuir en ello y de allí egresar con estudios de criminalistica e investigación. En fin, solo son ideas que se necesitan pulir.
Es urgente que los partidos polìticos, se comprometan a continuar con la reestructuraciòn de la policia, cuando sea el cambio de gobierno, de lo contrario nos espera lo de siempre, corre y va de nuevo. Manifestemos como sociedad civil el apoyo a el trabajo de Helen Mack.
Teniendo cifras de homicidios peores que en un periodo de guerra, series de homicidios de formas violentas y escalofriantes, cuerpos de ciudadanos mutilados y esparcidos en lugares públicos, la pregunta de más relevancia es; que tanto está dispuesta a tolerar la sociedad guatemalteca para reaccionar y buscar liderazgo real para solucionar esta problemática.
Desde cualquier perspectiva, la situación de Guatemala es escalofriante. ¿Y dónde está el liderazgo? ¿Dónde está la indignación colectiva?
Lamentable
Eli Orozco
Ud. señora Dina ha tocado un tema muy importante, la continuidad que debe haber en ciertos programas estratégicos para el desarrollo del país. cada cuatro años llega un nuevo gobierno y se rompe todo lo que el anterior inicio. debiera haber un compromiso poñitico de alto nivel y no sólo palabrerias que se al fial se las llevan el veinto. ¿dónde está aquel Plan Visión de País? que se firmo durante el gobierno de Berger. seguro está tirado en algún rincon de la casa presidencial, de las sedes de los partidos políticos, en algún sesto de basura de los empresarios.
tanta pompa y cohetillos que al final se les ha olvidado los compromisos adquiridos, si dicho plan se hubiera implementado y dado continuidad, durante los próximos diez o doce años estariamos viendo los resultados.
lástima!!!
ahora estamos ante la eventual reforma policial y es nuestro deber organizarnos y buscar soluciones a un problema que resulta, es de todos los guatemaltecos.
unánse al grupo de facebook en apoyo de Helen Mack y la reforma policial :http://www.facebook.com/#!/group.php?gid=105667826152703
En mi humilde opinión, el esfuerzo no es tan grande de parte nuestra, digo de los ciudadanos comunes, simplemente debemos empezar por respetar la ley y a sus representantes, sin pretender sobornarlos ni permitir que ellos nos extorsionen, luego considero que Helen Mack es lo mejor que se les pudo haber ocurrido para hacer los cambios adentro de tal institución. El trabajo de ella si que será arduo y difícil, por eso exhorto a toda la ciudadanía para que no la compliquemos más. Es más fácil ser honesto y le hacemos la vida más fácil a todos sobre a todo a ella que le toca limpiar la mugre acumulada por décadas. Ánimo Helen Mack, ánimo Dina Fernández.
Lamentablemente, aunque el lamento no ayuda en nada, hemos permitido que el monstruo cresca a tal magnitud que el decrecimiento del mismo es una tarea muy difícil, lo cual se lograría, uniendo esfuerzos, para darle un buen “mazaso”. Hellen Mack está haciendo su trabajo, dentro de los espacios posibles y nunca es tarde.
Señor Luis Gálvez,
El tema del ejército es complejo porque según los acuerdos de paz, el ejército debe ocuparse de proteger la soberanía nacional. Los asuntos de seguridad interna corresponde a las autoridades civiles. Por qué esa separación? Primero, porque es la separación normal de estos asuntos en estados democráticos y luego, por los abusos cometidos durante el enfrentamiento. Pero usted tiene razón: el tema de la reconversión de ejército y el papel que le toca jugar en estos momentos debe abordarse con seriedad y con menos pasiones arraigadas en la guerra fría. Saludos cordiales y gracias por su comentario.