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Ambiente de hipódromo
July 26, 2010 | 17 Comments
Es ya un lugar común decir que en Guatemala la actividad política se limita a las elecciones y que éstas se parecen más a una carrera de caballos que a una exposición seria de propuestas para desarrollar al país.
De tanto insistir en ello, uno esperaría que los líderes políticos empezaran a mostrar algo de interés en marcar distancia entre ellos y los equinos. Desafortunadamente, no hemos logrado que se reivindiquen como el “animal político” aristotlélico y menos aún como hominidos merecedores del calificativo de “sapiens”.
Esto se hace más evidente cuando se acerca una campaña presidencial. Como ya reina ambiente de hipódromo, las monturas empiezan a relinchar.
La prueba es que teníamos años de no mencionar la pena de muerte y ahora, de pronto, los señores precandidatos invaden los medios para exigir una peregrinación hacia la cámara de la inyección letal. ¡Qué derroche de oportunismo!
Para comenzar, desde que el Congreso decidió exonerar al Presidente de la República de resolver el último recurso en estos casos –la potestad del indulto—sin haber trasladado esta responsabilidad a otro organismo, la pena de muerte no se puede aplicar en el país.
A raíz de ello tenemos un enredo legal que si bien eximió al mandatario de decidir sobre la vida de las personas, como si se tratara de un monarca absoluto, dejó en el limbo a varios condenados para quienes ahora no hay salida jurídica, pues no se les ha impuesto pena de prisión, pero tampoco se les puede enviar al patíbulo.
Hacer caso omiso de esa situación evidencia la irresponsabilidad de dirigentes políticos, que por complacer al electorado, sacan del baúl de los recuerdos una medida que por el momento es inaplicable. Si los señores candidatos creen que el asunto de la pena de muerte es más importante que todas las leyes de seguridad que tienen engavetadas, mejor que convoquen a sus asesores y deshagan el entuerto.
De lo contrario, sólo están azuzando a una sociedad desesperada, con lo cual lo único que se logrará es postrar a las instituciones y generar niveles aún mayores de frustración.
Asombra e indigna la actitud adoptada por estos líderes políticos, más interesados en adoptar una pose ante la sociedad que en abordar los temas de fondo y tomar decisiones que sí están en sus manos, como la discusión y aprobación de las leyes de seguridad.
Está demostrado que la pena de muerte no es un disuasivo real para la delincuencia. Lo que en realidad hace titubear a los criminales es la certeza del castigo: el saber que si alguien viola la ley, se investigará el hecho, se encontrará al responsable y se le someterá a los tribunales, donde será juzgado con imparcial severidad y en caso de ser hallado culpable, será condenado a cumplir condena en un centro de detención que ni es turicentro ni beca para criminales.
Desde luego, impulsar un combate integral contra la impunidad es mucho más difícil que pararse ante una cámara y decir ‘matemos a los delincuentes’.
No van por ahí las soluciones de largo plazo que necesitamos. ¿Por qué no vemos a los dirigentes políticos abogar por la reforma institucional de la policía, la independencia judicial o a la construcción de una cárcel de máxima seguridad que realmente aisle a los delincuentes peligrosos?
En vísperas de elecciones lo que necesitamos son propuestas serias, no alharacas inaplicables que para más INRI, tampoco resuelven. Ya estamos hasta la coronilla de estribillos para vender jabón, queremos verlos volcados sobre los problemas con un enfoque integral.
En efecto, incluso si se hiciera realidad la fantasía nazi de emprender una campaña de exterminio de pandilleros, no serviría de nada en las condiciones actuales, pues me atrevería a afirmar que por cada marero muerto surgirían diez o veinte más.
Colombia ha demostrado que la solución a largo plazo de la criminalidad pasa por fortalecer a las instituciones encargadas de velar por el orden y la seguridad, pero también por prestarle atención a las comunidades, impulsando programas de inversión social que se traducen en apoyo a las familias: a las mujeres, a los niños y a los jóvenes.
Lástima que nuestros líderes prefieran dedicarse a relinchar.
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Dina, usted siempre tan atinada, realmente queda muy poco que decir después de leer sus razonamientos, tan solo remarcar algo o hacer algún comentario coloquial… Pués en esta ocasión quisiera remarcar el hecho de que cualquier persona va a pensar varias veces el hacer algo prohibido si sabe que seguro tendrá un castigo y este lo llevará a un lugar donde tenga que trabajar duro para su mínima subsistencia. En cambio, en Guatemala, si por casualidad llega a estar preso, no tiene que hacer más que aguantar unos días, mientras deja de ser el nuevo, luego tendrá mala comida y todo el tiempo del mundo para planear su nueva fechoría. Mi propuesta es: sin sobrepasar los derechos humanos, los presos deben trabajar todos los días. Esto es para mi la mejor rehabilitación y como algo coloquial puedo contar que he visto personalmente a más de un marero trabajando duro y responsablemente cuando ha tenido la oportunidad, pero también he visto como recaen cuando tienen un lapso de descanso o pierden su trabajo así es que los políticos deberían proponer planes es estos campos, sin embargo, desde que se inventó el “populismo” y dio frutos, ningún político mañoso va a querer gastar su tiempo pensando algo bueno, más bien, en cómo se va a gastar el dinero de otros.
QUE BENDICION, DECIR SIEMPRE LA VERDAD CON LA CREATIVIDAD QUE SOLO A ALGUIEN TAN ESPECIAL COMO USTED PUEDE OCURRIRSELE.
YA COMENZARON A RELINCHAR, DE LA MISMA FORMA DE SIEMPRE, LOS MISMOS DE SIEMPRE, CON LOS MISMOS ARGUMENTOS DE SIEMPRE; ADORNADOS CON EL CINISMO DE LUCRAR CON LA NECESIDAD DEL PUEBLO.
AL FIN DE LO QUE IMPORTA ES EL FIN. EN POLITICA TODO SE VALE, MENOS PERDER.
LA DESFACHATEZ DE JUGAR CON LA INSEGURIDAD, SERA EL TEMA RELEVANTE.
DIOS PERDONE A LOS QUE HACER DE LA DESGRACIA SU MEJOR NEGOCIO.
ANIMO. MUJER VALIENTE.
Precisamente ayer salió un reportaje, en el que con asombro me enteré que la Ciuad de El Paso Texas, es una de las más seguras y la vecina Ciudad Juárez, la más violenta y esta realidad no tiene nada que ver, con la implementación de la pena de muerte. Pienso que esta propaganda es muy parecida a “Mano dura” y “con inteligencia”, ambas campañas únicamente buscaban ganar la carrera y seguramente el caballo que ganó la vez pasada, estaba dopado.
La pregunta del millón sería, estimada doña Dina, cómo hacer para que aparecieran políticos honestos y responsables, porque no se puede escoger de donde no hay.
Se recuerda para el “serranazo” que todos coincidíamos en que era necesario depurar al congreso. Luego se hizo y el remedio resultó peor que la enfermedad, salvo alguna honrosa excepción.
Me pregunto qué hicimos o dejamos de hacer los chapines para merecer este destino. Desde los políticos criollos que nos vendieron al imperio de Iturbide, los conservadores con el gobierno vitalicio de “Raca-carraca”. La mal llamada revolución liberal, cuando don Justo repartió Guatemala como sí fuese lotificación (y de paso regaló el Soconusco). Reyna Barrios, que quería convertir a Guatemala en una París en pequeño (ridículo, sí solo medio pudo con la Avenida Reforma)que luego caería bajo las balas del marido de una de sus queridas.
No digamos el poco recordado Manuel Estrada Cabrera (tal vez por no ser militar) y su cohorte de lacayos (Contaba mi abuela que uno de sus hijos menores murió durante el bombardeo a la ciudad desde casa presidencial, en lo que hoy es la zona 5). Y un doloroso etcétera hasta nuestros tiempos.
¿Quién nos maldijo, doña Dina? ¿Algún chamán precolombino? ¿Algún conquistador que se sintió timado porque El Dorado no quedaba por aquí? ¿Quién nos maldijo de esta forma, me pregunto? ¿Quién?
Rafael Saénz refleja de cuerpo entero lo que sentimos muchos guatemaltecos, tenemos una nefasta historia y el futuro tampoco se vislumbra halagüeño. De verdad es una pena enorme en nuestro corazón. Los políticos marrulleros sólo alborotan su gallinero cuando de dinero se trata, no aman a su país y poco les importa el futuro de las siguientes generaciones, que incluye a sus nietos y bisnietos; las fortunas van y vienen, eso se les olvida. Constituímos una nación con ciudadanos miserables en un país rico. La clase política es la peor lacra que tiene Guatemala como obstáculo para superarse, con algunas excepciones gloriosas.
Saludos don Juan José, gracias por su comentario.
Ana Leticia,
Lo importante ahora es darse cuenta que la clase política no tiene que ser una condenación en sí, a pesar de que los ejemplos que ahora hay son lamentables. Pero deberíamos animar a nuestros hijos a sentirse inspirados por la gente que de verdad sirve a la patria, que la hay. Saludos.
Don Rafael Sáenz,
Qué pasó antes, ya no se puede cambiar. Lo único que podemos hacer es dar nuestro mejor esfuerzo por contribuir al rescate del país desde cualquier rincón en que estemos y haciendo nuestro trabajo cada día: actuando correctamente, respetando la ley y haciendo lo que nos corresponde, comenzando por educar a nuestros hijos en una mística de ciudadanía (para lo cual vale más el ejemplo que los discursos). Saludos cordiales.
Gracias por sus comentarios don Juan. Ayer comentábamos con un amigo que el mismo albañil o trabajador que en Guatemala le echa a uno un discurso lleno de “fíjese”, cuando trabaja en los EEUU de mojado entrega a tiempo y con calidad. Es cuestión de cultura y esa la hacemos todos. Saludos cordiales.
Casi completamente de acuerdo con Usted Dina, en esta columna suya…pero difiero, cuando me compara a un hermoso ejemplar equino, con los politiqueros, que andan interesados en liderar políticamente, pero lamentablemente su actitud es de oportunismo…porque quieren llamar la atención del electorado que con mano dura (pena de muerte), se le dará solución a la alta ola de criminalidad……que fácil quieren convencer a este sufrido Pueblo guatemalteco…que talvez ven como opción la tal pena de muerte…porque la angustia del día con día de estar viendo la alta crimimnalidad…los hace pensar que puede ser la solución…pero no…no es así de fácil…son oportunistas estos politiqueros para ganarse al electorado…ya los quisiera ver montados en el macho…pero siempre no, porque como podemos elegir a un oportunista…si en las primeras de cambio, va a salir corriendo…o peor aún va a hacer cualquier pendejada, que jamás podrá darle solución a nada……no hoooombre…los problemas en Guatemala son muchísimos y muy graves, para que con la tal pena de muerte pretendan que de la noche a la mañana; tendremos paz y tranquilidad en nuestra Patria…están totalmente equivocados estos politiqueros baratos, buenos para nada……porfa Dina, no me compare a los hermosos equinos, que emiten su voz con fuerza y poder (relinchar), con esta partida de mamarrachos de la política, que lo que hacen es despotricar sus pendejadas.
Pues pongamos mucha atenciòn que ya estamos en plena carrera y màs de alguno se siente seguro de ganar. Lo que no està bien, es la comparaciòn que se hace de los politiqueros con tan noble animal.
Completamente de acuerdo con lo expuesto por Usted. La solución a este gran tema de seguridad, más allá de la pena de muerte (y no es que defienda a los condenados) es crear políticas criminales, capaces de enfrentar de cara al crimen. No me refiero al libro verde o anaranjado; sino a políticas que se implementen partiendo de la realidad. Todo mal tiene remedio, el problema es que quienes lo pueden aportar son relegados y esos lugares son ocupados por cualquier fauna que de criminología y prevención del delito saben tanto como ruso o chino. Pero ojo, que no es solo la crimininalidad per ser; este fenómeno tiene su origen en problemas socio-económicos que impiden el acceso en condiciones mínimas a los servicios de salud y que sin que sea una justificación, esta negación genera de alguna forma, esos espacion de maldad y terror. Otros cincuenta pesos son los ciacs y los grupos de crimen organizado.
… En general a todos los servicios, que aunque es obligación del Estado, resultan ser tan onerosos como los privados.
Tiene razón Juan Pablo, el problema tiene dos patas: la parte de seguridad y justicia y la parte social. Están estrechamente vinculados y no se puede atacar el problema de manera integral sin tocar las dos patas a la vez. Saludos.
Muy buen comentario Judith, muy bueno, derecho tendrían los caballos de protestar. Jajaja!
Tiene razón Salvador, igual que Judith. Vaya una disculpa a los honorables especímenes de la familia de los caballos. Saludos y gracias por leer! Ah…no es sólo “mano dura”…ya vió los anuncios de Baldizón? Qué esté bien!
LOS POLITICOS VEN OPORTUNIDAD Y VAN CON SU RED A PEZCAR!!