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27
Leyes opcionales
July 27, 2010 | 6 Comments
Aquí les va una idea: ¿por qué no convocamos a una “manifestación masiva”, de esas que la gente cree que resolverán las cosas, y proclamamos nuestro sagrado derecho a hacer lo que nos da la gana?
En el país de Tito Monterroso, ¿qué tal nos quedaría una Constitución de una sola línea: “cada quien haga como más le plazca”?
¿Empezamos la revuelta? Yo les aseguro que encontramos un abogado que redacte la proclama. Y si hay gente que se pone remolona y nos dice que estamos locos, fácil: les juramos por nuestra santa madrecita que con esa reforma se elimina el Congreso y se impone la pena de muerte. ¡Ya verán ustedes la de talonarios que llenamos!
Puede que lo anterior les parezca cínico, pero obligado es reconocer que este ejercicio de sarcasmo no hace más que poner en evidencia algo que sabemos de sobra: en Guatemala cada quien procede como mejor le parece, especialmente si se encuentra en una posición que le permite abusar.
A cada paso que damos, nos queda claro que en nuestro país la ley se ha convertido en una ficción retórica, un invento que se puede invocar simbólicamente, pero que ni es general, ni es taxativa, ni vale para todos, especialmente no para mí, muchas gracias, porque ¡fíjese! resulta que no siempre se aplica. Más bien, casi nunca.
Los Códigos sirven para generar procesos laberínticos que le permiten a algunos abogados hacer fortuna, pero hasta ahí: fuera de eso, no se llevan a la práctica para que tengan relación con la justicia, el derecho, los contratos o la vida de las personas.
La última evidencia de esa situación la podemos encontrar en el problema de la Laguna del Tigre y la renovación del contrato petrolero a Perenco, una compañía francesa.
La cadena de ambigüedades que contiene nuestro corpus de leyes para encontrar recursos con los cuales respaldar a Dios y al diablo al mismo tiempo puede servir para un relato kafkiano o para una serie cómica.
La Constitución dice que hay que proteger el ambiente y que hay que explotar el petróleo. Resultado: ni protegemos el ambiente ni explotamos el petróleo (como lo hacen con grandes réditos países civilizados como Noruega y Estados Unidos, países en vías de salir de la pobreza, como Brasil).
Tenemos una ley de áreas protegidas que declara intocables algunos territorios por su riqueza biológica, pero quién sabe por qué misterio insondable (pero mayor de seis cifras) en la Laguna del Tigre se han aprobado licencias de explotación petrolera y asentamientos humanos.
Hay que añadir que en el reino nuestro del caos y la impunidad, las compañías petroleras que se asoman a pedir licencias en Guatemala no son precisamente las más prestigiadas a nivel mundial. Incluso éstas pueden generar desastres como el del Golfo de México, pero al menos hay cómo colgarlas de una picota a la hora de un problema.
Lamentablemente, por esa maña nuestra de apostar por la opacidad y la marrullería, las compañías que atraemos son de tercera y cuarta liga, de esas que no les da asco nada y le hubieran parecido una excelente oportunidad de empleo a esos grandes impulsores de la civilización, traficantes de marfil o manos de gorila, que Conrad retrató magistralmente en “Corazón de Tinieblas”.
Igual pasa con varias de las comunidades a las cuales se les otorga derecho de plaza en áreas protegidas: no son precisamente monjes Jara Krishnas dedicados a la meditación, sino muchas veces, grupos vinculados a las mafias.
Guatemala tiene el derecho y la obligación de definir cómo ha de promover el uso sostenible y racional de sus recursos naturales, entre los cuales están los hidrocarburos, los minerales y los ríos. Sin embargo, para hacerlo tiene que contar con un marco jurídico coherente, que sí se aplique y sí se respete.
Ahora, si persistimos en la insensatez de querer hacer cada uno lo que se nos da la gana, sólo seguiremos añadiendo nuevas piezas a nuestra colección de contradicciones.
En lo inmediato, eso sólo le conviene al crimen organizado, pero a la postre, no es opción de largo plazo ni para ellos, porque hasta la mafia requiere de orden para la legitimación de capitales.
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buen articulo que haran las naciones que viven de sus recurson naturales si les ofrecieran 1l 1 o 2 % de regalias AMOLADOS POR AHO CREO QUE ESTA LA CLAVE PARA ENMENDAR EL ERROR QUE hizo nuestro afamado y cinico amigo
DIOS LE BENDIGA DINA.
ESTAMOS URGIDOS DE DISPARATES, LOGICOS QUE RESUELVAN, NO QUE CONFRONTEN.
OPINAR DE ESTA FORMA, PARA LOS “PERIODISTAS”, ENQUISTADOS EN LAS FALDAS DE LA PRIMERA DAMA, PRIMERA CUÑADA, PRIMERA COMADRE…O QUE SE YO, SE TIPIFICA COMO TERRORISMO; LLAMADO A LA CONSPIRACION Y TANTOS OTROS FANTASMAS, CON LOS QUE ATORMENTAN A NUESTRO “INTELIGENTE”PRESIDENTE.
ES COMO PONER A REPETIR A LOS SERVIDORES PUBLICOS: NO ROBO, NO MIENTO NO ENGAÑO; PONGO A OTROS A QUE LO HAGAN.
EXCELENTE EL ARTICULO, DEBERIA SER PARA GENERAR OPINION; PERO YA SE ENCARGARON EN SU MOMENTO LOS DE SIEMPRE, DE ABONAR NUESTRA PATRIA CON IGNORANCIA.
ANIMO Y ADELANTE.
Pues estas compañìas de tercera y cuarta liga, saben a que palo se arriman, porque con los que hacen negocio son de cuarta y quinta calaña, que se conforman con las migajas que les reparten y con eso se sienten pagados y màs que satisfechos. Que tedio, ¿hasta cuando vamos a aguantar?
No cabe duda que estamos en el mejor y en el peor pais como decia shakespare.. debido a esas contradicciones vivimos no se en cual.,..
Las leyes no son para los hombres, son de los hombres que las usan para beneficiarse a si mismos, olvidando la naturaleza de la norma, que es regular la vida de los hombres en sociedad. En otras palabras, la ley se ha vuelto una mercancia para quienes gobiernan y una carga para los gobernados. Excelente artículo Dina. Un aplauso y mi reconocimiento por la forma tan extraordinaria de decir las cosas.
Es el colmo que, luego de la extraordinaria oferta de Alemania, de las evidencias del desgaste ecológico de nuestra Biósfera, elpresidente se haya atrevido a ser tan obvio y vender nuestros recursos con el descaro y la desfachatez que le caracteriza!
Ojalá aprendamos de esto para ser más firmes y tomar posición ante la defensa de nuestro ambiente natural, lo mismo hace con la seguridad y aplicación de la justicoa…NADA!