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Súper maíz
August 31, 2010 | 9 Comments
Por donde quiera que uno vea, el país parece estar a punto de colapsar.
Estamos atravesando el invierno más copioso de los últimos 40 años y las lluvias ya han destruido la red vial (y eso que todavía falta lo peor, pues los temporales más intensos suelen llegarnos por octubre o noviembre).
La situación de inseguridad está desbordada y la crisis fiscal hace aguas todos los días. El gobierno se está quedando sin dinero para operar y por los medios de comunicación desfila una romería de entidades clamando que ya ni siquiera pueden pagar las planillas.
Dicen que la necesidad es la madre de la inventiva y por eso habría que buscar en estos momentos la forma de mejorar la calidad del gasto, para invertir bien los pocos recursos con los que contamos.
En vez de criticar a funcionarios o desgañitarme en lamentos por lo que no se hace, el día de hoy voy a hacer lo que me piden muchas veces los lectores: proponer.
Para ello quiero recoger los argumentos presentados en estas mismas páginas por el doctor Ricardo Bressani, el prestigioso científico guatemalteco que inventó la Incaparina y hoy dirige el Centro de Estudios de Ciencia y Tecnología de Alimentos de la Universidad del Valle de Guatemala.
A criterio del doctor Bressani, Guatemala debería impulsar el cultivo y el consumo de una variedad de maíz conocida como QPM, que por sus siglas en inglés “Quality Protein Maize” significa “Maíz de Alta Calidad Proteínica”.
Para explorar más sobre la propuesta del doctor Bressani, con la colega Paola Hurtado lo invitamos al segmento de entrevistas que realizamos todas las mañanas en Canal Antigua.
El doctor Bressani acudió amablemente a la cita y nos explicó varias cosas.
En primer lugar, que el QPM no es un cultivo transgénico. Existe un debate sobre la conveniencia o no de adoptar y consumir este tipo de productos agrícolas, pero ese tema lo dejaremos para otra ocasión. Lo importante es que el QPM no es transgénico: es un tipo de maíz modificado, pero no con genes de otros organismos, sino de la misma planta.
Los guatemaltecos somos hombres y mujeres de maíz: nuestra dieta se basa en este grano, sobre todo en el campo, donde las tortillas conforman el plato fuerte de la alimentación. El maíz nos ha permitido sobrevivir, pues su consumo aporta gran cantidad de calorías y nutrientes.
Por desgracia, la calidad de la proteína del maíz es baja y por lo tanto, la dieta de los guatemaltecos presenta grandes deficiencias en este aspecto. (Las proteínas son fundamentales para que nuestro cuerpo construya y repare tejidos: si no las consumimos, nuestra salud sufre).
De ahí que desde hace más de sesenta años, la comunidad científica del mundo se ha esforzado por mejorar el valor nutritivo del maíz. En 1964 esta iniciativa empezó a rendir frutos con el hallazgo del maíz Opaco 2, cuya proteína era de una calidad superior. Lamentablemente, las características del grano no permitieron que éste se difundiera para uso agrícola.
En la década de 1980, en México se desarrolló la variedad QPM, que es apta para la agricultura y que mantiene su valor proteínico una vez cocido el grano y convertido en harina.
Según el doctor Bressani, se han llevado a cabo varias investigaciones para determinar si el consumo de esta variedad de maíz mejora la calidad nutricional de las personas. Los resultados, a criterio del científico, son indiscutibles: los niños que se alimentan con este “súper maíz” logran obtener mejor talla y peso.
A la luz de la evidencia, Guatemala podría resolver buena parte de los problemas nutricionales de la población, si promoviera con seriedad el cultivo del QPM.
En Asunción Mita ya hay un grupo de agricultores que decidió sembrarlo y poner así la ciencia al servicio de sus familias. Es de aplaudir el espíritu innovador de esta comunidad, que sin duda se beneficiará del esfuerzo. Sin embargo, como país no lograremos dar saltos cualitativos si no ejecutamos en grande las buenas ideas.
El doctor Bressani propone difundir el cultivo del QPM y producir con el grano algún tipo de harina fortificada, que pueda consumirse como atole o de otra manera.
La propuesta ahí está. La gran pregunta es por qué no la adopta el Ministerio de Agricultura, la Secretaría de Seguridad Alimentaria y los Ministerios de Salud y Educación. ¿O será que ahora por fin hacen algo?
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El problema mi estimada Dina, buen dia, es que usted se imagina, en lo que se diseñan las politicas, los instrumentos legales, se crea la “burrocracia”, para institucionalizar y difundir la produccion de estos granos, seguramente se consumen otro “montoncito” (como se expresa aquel) de recursos economicos y de todas maneras, en este momento, ese tipo de acciones, no representan votos y entonces hay otras prioridades. Mas seguro y recomendable, que fuera la iniciativa privada, quien a traves de sus organizaciones, especialmente las del ramo agricola, recogieran estas observaciones y buscaran los mecanismos y logistica, para implementar la produccion de esta clase de grano, que permitiria, en un mediano plazo que Guatemala tuviera “Hombres (niños y niñas) de Super maiz” Saludos cordiales,
SOY ING. S.P.A.
ME GUSTARÍA TENER UNA DIRECCION O TELÉFONO CONTACTO, PARA CONOCER MÁS DE ESTA ESPECIE DE MAIZ MEJORADO, SI SE PUEDE, POR FAVOR ENVÍEME UNA REFERENCIA A MI CORREO
GRACIAS
ATTE. ING. ARIEL LEMUS
PLAYA GRANDE, IXCÁN, EL QUICHÉ
Apreciable Sra. Fernández, buenos días.
Viendo su artículo de hoy del Super Maiz y aunque no tengo ninguna experiencia en el tema, solo hago la siguiente reflexion al respecto:
Cada vez que aparece alguna modificación a algun producto natural que la tierra nos provee estamos adaptando la naturaleza a nuestras necesidades y no viceversa como debería ser. Se habrá pensado en lo que repercute a nivel de la fauna, la flora, etc. etc. Pretenderemos acaso nosotros transformarnos en una sociedad como la norteamericana (en lo físico y dependencias naturales) en donde su desarrollo es extraordinario, personas que miden dos metros promedio, la dependencia de esa sociedad hacia la droga que por la demanda que ellos provocan nos tienen a todos los países del sur y principalmente a Guatemala en las penas que estamos por la inseguridad, etc. etc. Todo esto es una reflexion a su artículo.
Su asiduo lector
Jary Chour Lambour.
Saludos!
Hola Dina:
Muy interesante el articulo, yo acostumbraba ver al Dr. Bressani en su pequeña oficinita en INCAP, y creo sinceramente que es una gran persona y a quien se deberia reconocer por parte de las autoridades de una mejor manera por lo importante de su trabajo y la trascendencia del mismo. Actuamente el INCAP es un ente inoperante que no ofrece nada al pais, se ha quedado estancado y va para atras, imaginese que a todos los empleados se les ha despedido y los que deseen continuar lo haran con menor salario y menos prestaciones, quien sabe con que fines, el asunto que la institucion se encuentra pesimamente dirigida por las autoridades actuales y nadie hace nada en lo absoluto, por lo que creo que este organismo esta por llegar a su fin. Ojala que se logre introducir esta nueva variedad de maiz por el bien de la poblacion, pero que no sea la iniciativa privada quien monopolice el cultivo pues de ser asi, sera unicamente para favorecer y enriquecer a los mismos de siempre y el grueso de la poblacion se quedara desatendida o tendra que pagar los leoninos precios que estos individuos requieran por los productos producidos con la nueva variedad de maiz.
Roberto,
Me imagino que el Incap es víctima de la actual crisis financiera. El poco dinero que hay lo quieren usar !pero para robar! Es indignante. Saludos cordiales.
Estimado Jary,
Hay modificaciones que valen la pena y otras que no. El cambio en las plantas es algo que ocurre en la vida silvestre, por selección natural, y que los agricultores han propiciado con el manejo de semillas desde el inicio de la civilización. Los estudios arqueológicos muestran los cambios que ha habido en el maíz y el trigo, por ejemplo. La cuestión es que hay cambios beneficiosos y otros no. Y que los abusos y excesos nunca son buenos. En el caso del QPM, a mí me parece que los beneficios nutricionales son realmente atractivos y al menos deberían invitarnos a seguir considerando la propuesta. Saludos cordiales.
Haga un búsqueda en internet y verá la cantidad de cosas que salen sobre el QPM. Luego, recomiendo que hable con el Dr. Bressani a la Universidad del Valle. El es muy amable. Saludos cordiales.
Estimada Dina: La propuesta del Dr. Bressani es muy interesante, científica, atractiva, de buena fe. El problema de esta propuesta y de la mayoría que ha efectuado el INCAP es que tienen un sesgo del tamaño de 10 torres del reformador, y es la tenencia de la tierra. La invito a investigar este tema y verá lo esteril de la propuesta del Dr. Bressani. La tenencia de la tierra es un tema inapropiado,tangencial y hasta peligroso en Guatemala.
Doña Dina, he pasado buena parte de mi vida profesional en el campo y no creo que haya algún campesino que desdeñe este super maíz, sí se le da la oportunidad de ver y experimentar sus cualidades. Por experiencia se que los campesinos son reacios a los cambios. Pero cuando ven los beneficios que obtiene el vecino, en calidad o cantidad, entonces ya se puede platicar con ellos.
Sin embargo, sí son los de la iniciativa privada los mismos que han distribuido y comercializado los fetilizantes, los que van a encargarse de la distribución de las semillas… pues ya estamos amolados desde el principio.